MISCELANEA DE HISTORIA DE CANARIAS (XVI) - I

NOTAS AL DIARIO DE LAS HERMANAS CASALON (VII)

 

 

Eduardo Pedro García Rodríguez

 

BARRANCO DE SANTOS

 

    Tal como nos describen el lugar las hermanas Casalón en su Diario, las huertas de Deviller debieron ser las que están situadas en la trasera del actual Mercado Municipal de La Laguna. En la explanada que hoy ocupa el mercadillo y zona de aparcamientos estuvieron situados los antiguos mataderos municipales. Hasta no hace muchas décadas los desperdicios, sangre y restos de vísceras de los animales sacrificados eran arrojados al barranco, los malos olores que estos producían llegaban a ser insoportables, además, las enormes plagas de moscas, mosquitos y ratas que pululaban por el sector hacían prácticamente imposible la estancia en las mencionadas huertas.

 

    El barranco de Santos, es uno de los  más emblemáticos de la isla de Tenerife, en él se han desarrollado algunos de los pasajes históricos más notables de la conquista de la isla de Tenerife por parte de los españoles, en sus inmediaciones se estableció el primer campamento de la conquista, y sus moradores del poblado que existía a la altura del actual  barrio del Becerril, quienes formaron el primer contingente de prisioneros durante la guerra abierta, deportados por Lugo a los mercados de esclavos de Sevilla y Valencia.

 

    Este barranco tiene su inicio o nacimiento en la cumbre del lugar de Jardina (las Mercedes o Wenhu) La Laguna, en el vértice que divide los valles de Tahodio y de Jardina (hardina), en su principio es una simple zanja situada al frente de unas cuevas habitación que están en el camino en su lado Norte y al final del mismo.

 

    Conforme va descendiendo se va ensanchando paulatinamente, hasta unos trescientos metros de su nacimiento, a partir de este punto toma la forma de un pequeño barranquillo, y está bordeado de una frondosa vegetación predominando en ella las popularmente denominadas  "orejas de burro". En su margen del poniente existen una serie de hermosos dragos junto a unas cuevas labradas que, hasta no hace mucho tiempo estuvieron habitadas. A partir de este punto toma el nombre de barranco de Jardina, el cual mantiene hasta la zona denominada "Cruz del Camino". A partir de este punto gira ligeramente hacia el naciente y bordeando la sierra de Sejeita (Bronco, o brunku lomo Largo y San Roque), se continúa hasta el salto de la carnicería y ostenta el nombre de barranco de Gonzalíanez,(1) sirviendo de desagüe natural a La Laguna (Eguerew). A partir de este tramo y hasta la Verdellada se le conoce por los nombres de Barranco de la Carnicería; del Drago, de Aragúygo, y del Rey,(2) siguiendo el curso descendente a partir de la Verdellada, hasta su unión con el de Valle Colinos o Araguigo, en este lugar se le denomina barranco de La Jardina, continúa su curso para recibir un poco más abajo al de Tabares, en este punto se produce un salto por el lado sur de la montaña Guerra, y toma el nombre actual de barranco de Santos,(3) sigue su recorrido bordeando los barrios de la Cuesta de Arguijon, (arguihun), Becerril y Cuesta de Piedra, pasa  por el de Perú (Pirú), (4) barrio Nuevo, barrio de la Salud,(5) siguiendo su avance para caer en "el salto", a la altura de la trasera del barrio  Duggi.(6)

 

    En este lugar hay un segundo salto donde las aguas formaban una hermosa cascada de “cola de Caballo” y se ensancha considerablemente. A partir de este tramo y hasta su desembocadura era conocido a antiguamente por barranco de Añaza, y también como el  río, y su desembocadura por charco de la Chacona o Casona.

 

    Desde su desembocadura hasta el salto, el cauce estaba alfombrado por un manto de vegetación entre la que predominaba por su abundancia los berros y berraza; el poleo y el pasote; El césped y el “Venenero”, (Tabaco Moro) en sus charcos bullían la vida, ranas; peces; libélulas; mariposas y pájaros, entre ellos destacaban la Abubilla y nuestra emblemática Alpispa, hoy, este nicho ecológico está ocupado por toneladas de escombros vertidos de una obra promovida por el gobierno autónomo -el Hotel Escuela-, basuras y por una miríada de palomas enfermas y perros abandonados. Antaño este mismo tramo del barranco sirvió de campo de juegos  y zona de baños a la chiquillería de Santa Cruz de Tenerife, y como lugar de pastos y bebedero para los ganados que desde otras islas o del interior de esta, aportaban a la ciudad, así como lavaderos públicos.

 

    Cuando en los inviernos de fuertes lluvias el barranco corría los edificios situados en sus márgenes sufrían  el embate del  torrente, resultando periódicamente dañados o arruinados algunos de ellos, siendo la iglesia de La Concepción uno de los que frecuentemente más daño sufría como consecuencia de las avenidas, tributo que debía pagar por la temeridad de sus fundadores al construir el templo invadiendo parte del cauce del barranco.

 

    La importancia que tenía el caudal de agua que discurría por el cauce del barranco, queda manifiesta en las obras que para su aprovechamiento se llevaron a cabo. Desde gracia hasta su desembocadura podemos contar ocho represas, con el agua de las cuales se regaban las fincas situadas desde el Charcón, (Gracia) hasta la zona de los Molinos (Santa Cruz). Entre el salto y el puente de la Asuncionistas existen las ruinas de tres de ellas, cuyas aguas regaban las fincas de plataneras situadas entre los salones Fayfe y el lugar que hoy ocupa la zona de la Salle. Con las del salto se regaban las huertas de ambas márgenes del barranco, desde el lateral izquierdo de hospital militar, hasta la altura del cuarto mortuorio del antiguo hospital civil.

 

    Según recoge el investigador Alejandro Ciuranescu, en su cauce existieron varios molinos de de agua, de los cuales aún perviven los restos de uno de ellos así como el acueducto que lo alimentaba, joya etnográfica de nuestra cultura del agua que actualmente está expuesta a desaparecer debido a la piqueta municipal y a la poca sensibilidad de los poderes públicos por nuestro pasado reciente colonial. Veamos una cita del mencionado historiador en torno a dichos molinos: “También había molinos de agua. El más antiguo parece haber si­do el que había fabricado Luís de Mayorga en el valle del Bufadero, probablemente hacia 1530. En 1559, Francisco Díaz, polvorista y lombardero de la fortaleza del puerto, pidió licencia para poner un molino de agua en El Sobradillo, sin duda en el barranco de Santos: se le autorizó para “moler con el agua del dicho barranco, como con cosa suya, con que no impida ni ocupe camino ni serventía alguna que aya de presente”. Desde mediados del siglo XVII, el convento de Santo Domingo poseía en el barranco de Santos, debajo del Chorro, un mo­lino que posiblemente no es diferente del anterior. En 1802 todavía había en Santa Cruz un molino de agua, sin duda el del convento.

 

"No pudo ser exactamente el de Díaz, porque en 1620 consta que no había ningún molino en Santa Cruz (cf. la nota 206): posiblemente el que antes había, fue abandonado y reedificado después. Lo que sabemos es que en 1723 había un molino de agua en el barranco de Santos, debajo del Chorro, y que se alquilaba por 37 fane­gas de trigo al año (AHP: 1579/69)."

 

AFLUENTES DEL BARRANCO SANTOS

 

CHAMARTA

 

    El barranco de "Chamarta" (Chamattu), o "barranco de la mujer,(6) comienza su recorrido en un pequeño salto situado a la altura de San Lázaro, (La Laguna) entre la autopista del norte y la pista de aterrizaje del aeropuerto de los Rodeos, en su recorrido inicial va flanqueado por el antiguo camino de San Lázaro el de la Villa hasta su encuentro con el camino Margallo, en este punto da un giro hacía el norte pasando por debajo de la autopista hacía la calle de "Juana la Blanca", en el cruce con la calle de San Antonio, entre esta calle y la de la avenida de la Candelaria, está cubierto en parte  por el Polígono Padre Anchieta.

 

    Desde la calle de San Antonio hasta la de San Juan, está cubierto por la actual calle Seis de Diciembre, a partir de aquí toma el nombre de barranco de San Juan, en la confluencia de esta calle y la del Juego, gira hacía el sur, en lo que hoy es calle de Alfredo Torres Edwards, desde este punto gira de nuevo hacía el norte, pasando por debajo del  ambulatorio de la Seguridad Social y la avenida de la Trinidad, continuando por la denominada calle Barcelona, hacía la calle de Herradores y la Plaza de "La Milagrosa", antiguamente conocida como "Tanque de abajo", desde este lugar se encausa hacía el norte, y luego al naciente bordeando el Barrio Nuevo (La Laguna) hasta que desemboca en el barranco de La Jardina a la altura de la Verdellada nueva.

 

BARRANCO DEL GOMERO

 

    Nace este barranco en terrenos del actual colegio de las Dominicas, al comienzo de la carretera de Geneto, discurre por la urbanización Guajara, pasa por debajo de la autopista hasta el barrio de lomo Guirre, desde la hoya de este barrio sigue su curso atravesando la carretera general hasta desaguar en el barranco de La Jardina, en las proximidades de valle Colino, en este lugar existe una pequeña presa de construcción  reciente, y que actualmente está en desuso.

 

BARRANCO DE COLINOS

 

    Al naciente de la sierra de Sejéyta (San Roque), en las faldas de esta sierra, está situado el Valle de Araguigo, hoy Valle de Colin o Colinos, en este lugar se forma el barranco de Araguigo o Areguigo, hoy Colinos, el cual discurre por el centro del valle, pasa por la urbanización Las Nieves, y se une al barranco de Aragúy o de La Jardina, a la altura del barrio de La Higuerita. En este tramo  desembocan varios barranquillos de la zona.

 

BARRANCO DE LAS HIGUERAS

 

    Paralelamente al barranco de Colinos, discurre el de las Higueras, el cual tiene sus inicios en las proximidades de la finca Mac Kay, este barranco está documentado desde los primeros tiempos de la conquista, como podemos atestiguar por la data siguiente: <<.-Juan Páez, <<Yo. Beatris de Bovadilla, señora de las islas de la Gomera/ y del Fierro en nombre del señor Governador Alonso de Lugo, doy a vos / Juan Paes un pedaço de tierra que es en la Laguna que alinda con  o / tra de Antón Martín Sedeño y de la otra parte un barranco de las Fy / gueras y de la otra el camino que va a la casa del señor Obispo / y esto para que fagáis dello como cosa vuestra>>. 3-XI-1500. De este barranco toma el nombre el barrio de la Higuerita.

 

BARRANCO DE TABARES

 

    Este barranco nace en el valle de su mismo nombre, al píe del lugar denominado "Silla del Obispo", en la sierra de Sejéyta, tras transcurrir por el valle, bordea el polvorín de Tabares y desagua en la montaña Guerra, como hemos apuntado anteriormente.

 

BARRANCO  DE  TACHE (BARRANCO DE LA CUESTA)

 

    En las proximidades del Charcón, nace el barranco de Tache, o de la Cuesta, sigue su cauce por la zona antigua de este barrio, una vez rebasado el cruce sigue por detrás de la antigua cochera de obras publicas, bordea la gasolinera de Vista Bella, y desemboca en las inmediaciones del Castillo de San Joaquín. Esta fortificación, a caballo entre el puerto de Santa Cruz y la ciudad de La Laguna, cumplió varias funciones, entre ellas la de prisión militar hasta hace poco tiempo.(7)

 

BARRANCO DE LOS PUERCOS O DE CARMONA

 

    Nace un poca más arriba del mercado del barrio de la Salud, desembocan estos barrancos en la margen izquierda, después de recoger el agua de los valles colindantes.

 

BARRANCO DE MACARIO

 

    En las proximidades del puente Zurita, el barranco de Añaza, o de Santo, recibe al barranco de Macario, éste se encuentra cubierto en el tramo comprendido entre el barrio de la Salud Alto y Villa  Asunción, la confluencia de ambos barrancos está hoy en día cubierta por viviendas de auto construcción y algunos edificios que  ocupan sus márgenes.

 

 

N O T A S  PARA BARRANCO DE SANTOS

 

    (1) El 22 de Noviembre de 1513, Gonzalo Yanez, portugués, zapatero de profesión solicita una data de tierras de cincuenta fanegadas, el adelantado le concede 40.la denominación dada al zapatero, como Gonzalianes tenía por objeto el distinguirlo de otro portugués de igual nombre, el cual fue persona de confianza del adelantado, del que obtuvo importantes datas en el Menceyato de Daute.

 

    Veinte y siete años después, en 23 de Noviembre de 1540, aparece Gonzalianez en unión de un  tal Francisco Hernández, también portugués, celebrando un contrato de arrendamiento por un año de unas tierras en el "Peñol", por 50 hanegas de trigo, pagaderas a la propietaria, Isabel de Lugo, vda. del licenciado Cristóbal de Valcárcel.

 

    (2) La denominación de Barranco del Drago, viene dada por el extraordinario ejemplar de este árbol que está en la huerta del antiguo seminario, el de La Carnicería es debido a que la carnicería del mercado de La Laguna, estuvo ubicada al borde de este barranco, en un lugar próximo al actual mercado municipal. Barranco del Rey, creemos que este topónimo aplicado a este tramo del barranco de Aragúy, es debido al hecho de que en este lugar, se desarrolló uno de los episodios más triste de la conquista de la isla de Tenerife, como fue el acoso y muerte de Chimenchia-Tinguaro, y con seguridad también la de su hermano, Kebehi Benchomo,"el rey grande de Taoro", durante la batalla de Aguere, como veremos a continuación.

 

EL LUGAR DE LABATALLA DE AGUERE

 

    En la segunda entrada del invasor Alonso de Lugo y su ejercito de mercenarios, después de la derrota que estos habían sufrido en la batalla de Acentejo (Acentehun), tuvo lugar en la comarca de La Jardina un segundo encuentro entre las tropas guanches y el ejecito invasor español, éste se había desplazado amparándose en la oscuridad nocturna, desde el puerto de Añaza -Santa Cruz-, la noche del 13 de Noviembre de 1595. Al amanecer del día 14, se inició la batalla entre ambos ejércitos, durante varias horas se mantuvo indeciso el resultado de la misma, a pesar del armamento técnicamente superior de los españoles y del empleo de la caballería y perros especialmente adiestrados para la guerra, los cuales causaban verdaderos estragos entre  las tropas guanches, debido a la gran capacidad de maniobras que tenían en un terreno prácticamente llano. Decidió el resultado de la batalla a favor de los españoles la intervención del converso Fernando de Guanarteme, quien abandonando el campamento de Añaza, donde el general Alonso de Lugo le había dejado de retén, subió a La Laguna acompañado de sus huestes y interviniendo en la batalla inclinó esta en favor de los españoles. Mientras tanto, el mencey de Güímar, Añaterve, y sus tropas observaban la marcha de los acontecimientos desde la próxima montaña de la Mina , sin decidirse a intervenir a favor de un bando u otro, hasta que vio claramente que la victoria se decantaba a favor de los invasores, entonces se presentó en el campo de batalla auxiliando a los extranjeros, olvidando la traición de que había sido objeto por parte de éstos, en la entrada anterior, cuando, con engaños, lograron embarcar en las naves de los conquistadores, a trescientos Gúímareros, los cuales fueron posteriormente vendidos como esclavos en los mercados de Valencia y Sevilla por el adelantado para rehacerse de las pérdidas sufridas en la derrota de Asentehun.

 

    En esta batalla, se distinguieron sobre manera el caudillo de los confederados Guanches, Kebehi Benchomo y su hermano Chimenchia. El suicidio ritual (que no otra cosa fue para los guanches la batalla de La Laguna) fue compartido por ambos hermanos tal como habían vivido unidos el uno al otro. Este designio se manifiesta incluso en el hecho de que hasta la fecha no se sabe cuál de los cadáveres correspondían a uno u otro hermano, y sí la cabeza mandada a cortar por Alonso Fernández de Lugo, para ser enviada al campamento Guanche del Peñón, con el ánimo de intimidar a las tropas confederadas fue la de Benchomo o la de Chimenchia.

 

Recogen los cronistas que Chimenchia, armado con una alabarda ganada en la batalla de Acentehun, se defendía valientemente del acoso de siete soldados de a caballo (A. de Viana dice que fueron cuatro), mal herido se fue replegando hacía las faldas de la montaña de Sejéyta,-hoy de San Roque, -por un paso existente al final de la actual calle de molinos de agua, en su convergencia con el camino viejo de La Verdellada,- único sitio en el barranco de Aragúy, también conocido como de la Carnicería, del Drago, y del Rey, y en  la zona donde tuvo lugar la postrimería de la batalla es más conocido como barranco de La Jardina, como hemos expuesto anteriormente. Es en este punto de unión, en el centro del barranco, entre la calle  de molinos de agua y el inicio del camino viejo de la Verdellada, -en el barrio del Timple- donde se desarrolló el episodio de la persecución y muerte de Chimenchia, y de su hermano Kebehi Benchomo, a manos de un soldado de a caballo conocido como Martín Buendia, (creemos que el tal Martín Buendia, era un canario), éste le asestó un lanzazo que acabó con la vida del ya mal herido Chimenchia, a pesar de la rendición que éste le ofrecía diciéndole en lengua Guanche, "Chucar guayot archimencey reste Bencomsanet vandet relac machet zahañe". que algunos autores traducen como: "no mates al noble hermano del gran Bencomo que se te rinde", nosotros dudamos mucho de la veracidad de esta traducción, y en un próximo trabajo esperamos dar nuestra interpretación de este pasaje.

 

    Al afirmar que el acoso y muerte de Chimenchia, se produjo a través  del paso que existe al píe de la montaña de Sejeita, lo hacemos basándonos en la orografía del terreno, el barranco se estrecha considerablemente en el punto mencionado, formando un puente natural y donde convergen los caminos de la Verdellada, Molinos de agua y una antigua vereda que conduce hacía la cima de la montaña de San Roque, por la “Finca del Coronel”, esta vereda está flanqueada por unas casas construidas en los años sesenta del pasado siglo, ocupando la margen izquierda del barranco en la falda de la montaña de Sejéyta  o San Roque.

 

    A partir del mencionado paso, hacía aguas nacientes, el barranco se ensancha considerablemente, y las paredes se elevan unos seis u ocho metros en la margen izquierda, por la derecha, en la falda de la montaña de San Roque, la elevación es menor, pero la inclinación del terreno hace imposible el paso de caballos. En aguas vertiente, se produce un salto brusco de unos seis metros, y un ensanchamiento del cauce del barranco,  de unos diez o doce metros.

 

    En resumen, el único paso practicable para caballos, estaba en el lugar descrito, y tenía un ancho aproximado de unos tres metros, hoy ampliados como consecuencia de los rellenos sucesivos aportados por aluviones.

 

    La batalla de La Jardina, conocida como la batalla de Aguere, o de La Laguna, (hay que tener en cuenta que, la zona abarcada por La Jardina, comprendía desde el actual lugar de Gracia hasta el nacimiento del barranco de Ganigue, -hoy del Hierro- en su nacimiento en las proximidades de Geneto, hasta los Rodeos o Chicayca y Venhu, -Las Mercedes- y de  la  que la laguna, -Eguerew- era un abrevadero comunal para los rebaños, al que tenían acceso los ganados de todos los menceyatos de la isla, (además de unas connotaciones mágico-religiosas que veremos más adelante), nos plantea varias incógnitas. Cabe preguntarse el porqué Kebehí Benchomo, siendo como era un excelente estratega militar, -virtud esta reconocida incluso por sus enemigos- decidió plantar batalla a los conquistadores españoles, en un terreno prácticamente llano donde la caballería podía maniobrar libremente, sabiendo que esta era el arma más poderosa del ejercito invasor, y la que más daño podía causar a las tropas de los confederados Guanches, como realmente así sucedió.

 

    Nosotros, pensamos que tuvieron que pesar en el ánimo de los confederados guanches, otras consideraciones al margen de las estrictamente militares o estratégicas, para tomar la decisión de enfrentarse al enemigo en  un paraje poco propicio para las tropas confederadas, y ampliamente beneficioso para los invasores por la movilidad que podían dar a sus caballos en un terreno prácticamente llano.

 

    El hecho de que la zona de La Jardina, fuese "internacional", a la que tenían libre acceso personas y ganados, aún en épocas de guerra entre menceyatos, guerras por otra parte surgidas -casi siempre- por las apetencias de aguas y pastos de los diferentes bandos.

 

    No se recogen en las crónicas escritas ni en la tamusni (crónicas de trasmisión oral), el que hubiese enfrentamiento entre los diferentes menceyatos de la isla, por la posesión de las aguas y pastos de La Jardina, por el contrario, todos se beneficiaban en paz de los mismos.

 

    Lo expuesto anteriormente, nos induce a creer que este lugar debía  tener una concepción mágico-religiosa para el pueblo guanche, y que era respetada por todos los menceyatos de la isla, hasta el punto de no pretender el dominio de la misma, ni siquiera los más próximos, como Tegueste, Anaga, Tacoronte o Güímar, renunciando a la posesión de este lugar rico en pastos y aguas, en un consenso nada fácil de alcanzar en una sociedad básicamente ganadera y que basaba su economía precisamente en la mayor disponibilidad de estos elementos. No cabe duda de que el respeto por este lugar debió estar motivado por un concepto religioso o mágico, o de ambos, emanado de  concepciones religiosas fuertemente arraigadas en el pueblo Guanche que hacían posible el que esta zona fuese común para todos.

 

    La sociedad Guanche, -como todas las sociedades espiritualmente avanzadas- ,tenían una cosmogonía rica, y compleja, con unos conceptos morales y espirituales muchos más elevados que los europeos conquistadores, esta afirmación nuestra está ampliamente recogida y constatada entre los cronistas de la época, algunos de ellos clérigos, a pesar del egocristianismo y de la intolerancia religiosa de que hicieron gala, la cual  les llevó a la destrucción de parte la cultura del pueblo guanche, como es bien sabido, con una cruz en una mano y en la otra una espada.

 

    En cuanto al panteón Guanche, la información escrita que ha llegado hasta nosotros es bastante escasa, además están expuestas desde el punto de vista de un ego cristianismo que impedían a sus autores ver más allá de sus propias concepciones religiosas, por ello nos vemos obligados a investigar este aspecto de la cultura de los antiguos Canarios a través de la tamusni, al mismo tiempo que hacemos uso de las escasas aportaciones escritas que hasta nosotros han llegado. No dejarán de sorprendernos las conexiones culturales de nuestros antepasados con pueblos de avanzadas civilizaciones, como la egipcia, púnica, iberos y posteriormente la romana, heredera directa del Imperio de Cartago.

 

    Retomemos la narración de la batalla de La Laguna, para tratar de explicar las motivaciones que tuvieron los confederados Guanches para enfrentarse al ejercito invasor, precisamente en las proximidades de Aguere. Benchomo, y sus aliados, eran consientes de que el empeño de los españoles por conquistar la isla no iba a menguar, por otra parte, la situación interna era crítica debido al descontento de los achicaxnas, promovida especialmente por los Güímareros y su Guadameñe, quienes incitaban al pueblo a sublevarse contra Benchomo, aprovechando el descontento popular surgido como consecuencia de las nuevas ideas propagadas por los Güímareros, siguiendo las directrices marcadas por frailes misioneros que, teniendo su eremitario en Candelaria, ejercían gran influencia en los súbditos de Añaterve entre los que habían muchos cristianizados.

 

    Ante esta situación interna, y siendo consientes de que la ocupación del país sería sólo cuestión de tiempo, es admisible que Benchomo y los suyos decidiesen llevar a cabo un último acto de amor a la patria y a la libertad, autoinmolándose en un combate ritual en honor de sus antepasados, precisamente en el valle donde moraban los espíritus o maxios de éstos, como afirma el Caballero Inglés Scory, citado por B. Bonnet, (Revista de historia Canaria 1936), refiriéndose a las creencias del pueblo Guanche <<.. .los que han sido hombres de bien y valientes, van (sus espíritus) a un valle graciosísimo en el cual está hoy fundada la ciudad de La Laguna...>>.

 

    (3) Los historiadores que han tratado de manera directa o indirecta del barranco de Santos, aceptan que este topónimo castellano lo toma de Diego Santos, individuo datado por el adelantado, con unas tierras en las márgenes de dicho barranco, pero pensamos que éste topónimo es debido a la existencia de unas cuevas cultuales guanches en la zona.   

 

    En la documentación que nosotros manejamos, encontramos una data, con este nombre referente a unas tierras en la Orotava, la cual reproducimos para una mejor inteligencia del lector,

 

<<1.588-48.- Diego Santos. En el término del Arautaba, en las cabezadas de las ts. que eran de Antón Viejo, Alonso Ramirez, 300 f . de s.; linderos de una banda viniendo hacía La Laguna un barranco que va por la banda de la Arautaba, un risco que está sobre las... se llamaba en tiempo de goanches Chichimany. Digo... (ilegible)13-V-1525>>. Es posible que existiera algún personaje con este nombre en Santa Cruz, pero ello no supone que le diera nombre al barranco. Nosotros compartimos el planteamiento del doctor don Juan Bethencourt Alfonso, quien afirma que el barranco se denomina "Santo" y  no "de Santos", y toma el nombre de "Barranco Santo", a partir del tramo conocido como barranco de Añaza, es decir a la altura del actual barrio de la Salud Alto, debido a que en esta zona existe una cueva adoratorio Guanche, de la que nos ocuparemos en otro lugar de estas notas.

 

    (4).-El nombre de barrio del Perú, como se viene conociendo este núcleo de Santa Cruz, y que linda con el barranco de Santos, creemos que es una derivación de su auténtico nombre de "Pirú", y quizás por su analogía con el país Americano de "El Perú". Pirú creemos que es topónimo guanche, y quiere decir "lugar de piedras secas", en referencia a un lugar seco y pedregoso que no produce hierba, otros lugares con topónimos onónimos se encuentran en Geneto y Güímar.

 

PRIMER NÚCLEO DE POBLACIÓN DE AÑAZA O SANTA CRUZ DE TENERIFE

 

    (5).-De este tramo del barranco de Aragúy, toma su nombre de "Barranco de los Santos", o ”Barranco Santo” En tiempos anteriores a la conquista, constituyó un importante núcleo de población Guanche, perteneciente al menceyato de Naga, del que constituye el achimenceyato de Añaza, en la zona situada entre Salud Alto y el Barrio Nuevo, lugar hoy ocupado por una buen número de viviendas de autoconstrucción, existen entre otras la "Cueva de la Virgen de  Candelaria", antiguo centro cultual guanche, que no pudo ser borrado de la memoria colectiva, por lo que, la Iglesia Católica en tiempos recientes, decidió "catolizar" este trozo de barranco colocando en la Cueva Santa una imagen de la Chaxiraxi. D. Juan Béthencourt Alfonso, refiriéndose a esta cueva nos dice <<Debemos observar, que el clero católico con gran sentido catequista y civilizador  transformó en templo algunos de estos oratorios paganos, como la "cueva de San Blas", en otros erigió en sus cercanías ermitas, como en las playas de Abona, y en todas procuró sustituir los antiguos ídolos, por imágenes, pero lo que no consiguió aniquilar por completo fue la tradición>>.

 

    Ya redactadas las líneas que anteceden, Don Emiliano Béthencourt tuvo la amabilidad de cederme unas notas sobre la presencia en aguas de Añaza de un mercader portugués, las cuales no me resisto a transcribir por la serie de datos que aporta el mencionado navegante, y que vienen a confirmar nuestro acerto de que la actual ciudad de Santa Cruz de Tenerife no fue fundada por los españoles, tal como han venido sosteniendo algunos autores, indudablemente influidos por los poderes dominantes, pues antes de la llegada de los conquistadores existían núcleos de poblaciones guanches urbanamente organizadas. Por consiguiente, no se pudo fundar lo que ya estaba fundado. En todo caso, los mencionados historiadores deberían hablar del establecimiento por la fuerza de algunos pocos colonos europeos en el desembarcadero de Añaza. Esto sin entrar en otro tipo de consideraciones tales como que el primer establecimiento tolerado de europeos en las costas de Añaza que tuvo lugar en 1465-1466, fecha de la construcción de la torre de contratación levantada por Diego de Herrera, posiblemente en la desembocadura del barranco de Tahodio. Esta torre se mantuvo en activo hasta 1471-1472, fecha en que los guanches de Naga cansados de los continuos atropellos e insaciables sed de rapiña de los castellanos, decidieron ponerle cerco a la  torre y destruirla. Como vemos, la supuesta fundación de Santa Cruz de Tenerife, así como la fecha atribuida, no dejan de ser una más de las tantas falacias históricas que han venido sosteniendo los historiadores oficiales u oficialistas.

 

    Veamos lo que nos dice el susodicho viajero y mercader: <<Dimos fondo en Naga, ende sopla el mar (Bufadero) abía allí, un Bory,? Las Palmas allí no dan Támbaras, la fruta es como aceitunas negras muy gustosas, redondas sin punta. Sus casas ajustadas de piedras que llaman Zadrz, con muros muy ajustados y con orden que llaman Erhiud, que son dobles con techos de paja tierra y lajas, y dentro lo llaman Ijamen, delante un “camellon” para agua que cargan del Anu (pozo) que los hay muchos y muy güenos, y cuatro ríos Tamara azeite (hoy calle de Imeldo Serís) otro que pasa por una montaña Ayartegiote  y Argúagano y Aragúy  (barranco de Santos) que tiene a la vera un canal de madera que llaman Errua.

 

    Esta gente es “Magica”, tienen “miedos” ponen piedras en los techos, para el “ojear” (para evitar el mal de ojos) que llaman Timgiziut y en las visas de los techos, en los pozos ponen una marmita (gánigo) tiznada boca abajo que llaman Zilcint. Tienen  a la vera del río unas cuevas que llaman Agurran y chozas de caña que llaman Zejábez ende secan quesos y tasajos, en Añazo vimos, cosas raras, una procesión de jentío, que llevaban una joven en Parigüelas llena de flores y una banderola blanca. (¿Una princesa de Naga?) Tocaban con buen tono, panderos, pitos y tambores, con gran bulla y alegría cantaban todos ajustados Lal-l-Abuía .

 

    En cuevas altas de las peñas, donde no llega cosa alguna, ponían sus muertos secos, los vimos, pero se ofenden y afrentan si alguien va a tocarlos.

 

    Pescan en canoas gran cantidad de “Lejaron” con redes y rascas (nasas) de juncos. Los niños y mujeres, cojen en los bajíos y restingas, cangrejos de dos clases “moros” y “judios”; burgados, almejas, bucinas y clacas, que comen con uffiuo. (¿gofio?)

 

    Alevantamos ancora, dimos vela al N a un valle hermozo, que llaman Icure de Zalazar que vibe en Boavista de Porto Santo, que saca Campora  Almacéga y Ambere y Orchilla del monte Naga, todo puesto en guardo en grandes Zasrafz en sus Edhar, vigilado por algunos Agr, en las montañas, por miedo al hurto, pues todo comerciaba el Rey con Zalazar.>>

 

    Ya desde esa época el negrero esclavista Zalazar, mantenía relaciones comerciales con el menceyato de Naga, especialmente con los nobles de la familia Ibaute, (hoy conocidos como Baute) conocimientos que le valieron para que el bandolero  Alonso Fernández de Lugo, le comisionara para pactar con el mencey de Anaga su adhesión a los planes de invasión del futuro Adelantado, es más que probable que Lugo planteara al mencey a través de su embajador Zalazar, sus planes de desembarco como una operación de razzia dirigida contra el menceyato de Tahoro, el más poderoso de la isla y del cual los demás menceyatos eran feudatarios. El mencey de Anaga, al igual que los otros de las bandas del Sur de la isla, vieron en esta sibilina propuesta de Lugo la posibilidad de sacudirse el yugo político a que les tenía sometido el Gran Kebehi Benchomo, cayendo ingenuamente en las redes del astuto genocida, y cuando se dieron cuenta de las verdaderas intenciones del aventurero ya era demasiado tarde, habían metido a la raposa disfrazada de paloma dentro del gallinero, error que pagaron con la pérdida de sus dominios y de la libertad de la Patria.

 

    Continuemos con lo que nos dice el mencionado mercader portugués de su visita a la isla: <<Navegamos al E para comerziar ambar que aparece por allí, hasta un cabo que llaman de Los Xílmeiros donde se puede aproja. (fondear) Estos son morenos y tienen una imajen, pues algunos son cristianos, por uno que llaman Antón hijo del Obispo Salzedo, que lo trajo de berbería, tienen un Rey ciego y conflictos con otros, por lo que hay que poner cautela.>> 

 

    Nos puede dar una idea la importancia que tuvo este núcleo de población Guanche, el hecho de que en la primera entrada del bandolero Alonso Fernández de Lugo, logró apresar a más de doscientas personas, la mayoría mujeres y niños, los cuales embarcó inmediatamente, enviándolos a los mercados esclavistas de Sevilla y Valencia, los restos arqueológicos confirman la densidad de población del lugar. Las necrópolis eran abundantes en las márgenes del barranco y en la montaña Guerra. En 1943, D. Luís Diego Cuscoy, excabó tres cuevas sepulcrales en la margen derecha del barranco, otra en la margen izquierda a la altura del barrio de la Salud Alto, más otra en la ladera meridional de la Montaña Guerra, recuperando un rico aguar funerario.

 

    La Cueva de los Santos o Cueva Santa, del barranco de Aragúy, es un santuario guanche, hoy está convertida en una ermita dedicada a la Virgen de Candelaria. Esta cueva-ermita, cuenta con dos imágenes de la Diosa Chaxiraxi (V. Candelaria), una que fue donada por Dña, Candelaria  Moas, de Icod (Tenerife), quien la había recibido en herencia de su antepasada Dña. Candelaria Alvarez de Tábora. Esta imagen según la autora Dña. María J. Riquelme: << es de candelero del siglo XVIII, mide 75 cm . de altura y 25 cm . el niño, tanto ella como su hijo debieron ser ejecutados por algún artista local, pues resultan toscos no sólo en el tallado del rostro sino especialmente en las manos. La Madre tiene unos grandes ojos verdes de vidrio que contrastan enormemente con el intenso moreno de su policromía. La nariz recta algo caída en la punta y aletas anchas, la boca muestra un rictus grave. El niño, tiene unas facciones más logradas, sobresaliendo también sus enormes ojos de vidrio en este caso azules y las manos preparadas para llevar el avecilla típica.>> Leyendo atentamente este pasaje, observamos que los rasgos que nos describen la autora y que tan toscos le parecen, son los rasgos típicos de una Canaria de la época en que fue tallada la imagen, con ello el “artista local", pretendía reflejar en su obra un modelo de su tiempo, especialmente el detalle del color de los ojos, tanto en la madre como en el niño, pues estos colores de ojos, eran -y son- bastantes frecuentes en la población guanche. Esta imagen la conservaba el mayordomo de la ermita D. Antonio Hernández González,

 

    La segunda imagen con que cuenta la cueva-ermita, es obra del artista Palmero Juan de Silva Vizcaíno, mide 1 metro de altura, es de candelero, pelo pintado rostro redondo, enormes ojos pintados y  labios pequeños. Esta obra del siglo XIX fue donada por las monjas Clarisas del convento de clausura de La Laguna (Tenerife), para sustituir a la anterior que no daba la talla para las procesiones, pensamos que veinticinco centímetros de diferencia no es óbice para retirar una imagen del culto, ya que cuando las imágenes son pequeñas se suele  aumentar la altura con unos bastidores de madera que quedan ocultos por los ropajes, es probable que la verdadera causa de la retirada de la antigua imagen se debiera precisamente a las características del rostro de la misma al no mostrar una fisonomía europea.

 

    Según la mencionada autora, en 1931 se decide por la accidental caída de un niño al barranco de Santos, el cual resultó ileso, habilitar una cueva deshabitada para dedicarla al culto a la Virgen de Candelaria. Esta gruta, desde la terminación de la guerra civil de los españoles, se convierte en centro de peregrinación importante, debido a que el barranco estaba totalmente habitado desde el barrio del Becerril, hasta el Puente Galceran, contando con el beneplácito de los Obispos Fr. Albino González  Méndez-Reigada y su sucesor D. Domingo Pérez Cáceres. El Obispo Luís Franco Cascón también estuvo en  la citada ermita en 1964. Hoy no se celebran cultos en ella, como sucede con la cueva de San Blas (Candelaria). No compartimos la aseveración de la autora al afirmar que la cueva Santa estaba deshabitada en el año 1936, pues por esas fechas y muy posteriormente todas las cuevas del barranco de Santos estaban habitadas, por otra parte, aunque ignoramos si en la actualidad se realizan cultos o no en dicha cueva, sí podemos afirmar que tanto la cueva como su entorno está espléndidamente cuidado por los vecinos del barrio, y no deja de ser curioso el que el campanario de la ermita, tenga una forma romboide que recuerda a uno de los símbolos de la diosa fenicia Tanit.

 

     (6).- Barranco de "Chamarta" o Chamattu, -de la mujer- es bien sabido que las sociedades norteafricanas, como la guanche, tenían una serie de creencias en torno al tabú de la sangre, tanto es así que los oficios de matarifes o de mirlador, lo ejercían las capas más bajas de la sociedad, hasta el punto de que los individuos que practicaban estas actividades formaban un clan de intocables, estándoles prohibido el vivir en la proximidades de los poblados, y cuando precisaban de algunas cosas debían indicar lo que querían con una vara, sin que pudiesen tocar nada con las manos. El mayor castigo que infligían a los prisioneros de guerra, especialmente a los europeos conquistadores, consistía en obligarle a ejercer de carniceros, precisamente por este tabú a la sangre, las mujeres guanches, tenían determinados lugares señalados donde realizar su higiene intima durante los ciclos menstruales, en esos lugares estaba prohibido que bebiesen los ganados o que esas aguas fuesen usadas para otros fines que el expuesto,  generalmente eran pequeñas fuentes, o charcos (eres) en barrancos, donde el agua se filtraba y perdía, creemos que  uno de estos lugares  estuvo señalado en el barranco de Chamarta, entre otras razones porque su naciente está próximo a un centro de peregrinación, que hoy se encuentra cubierto por la pista de rodadura del aeropuerto de los Rodeos. Este adoratorio Guanche estaba constituido por un montículo en cuyo interior había una cueva grande con una especie de altar en el cual estaban una serie de figuras que no eran cristianas, según su descubridor.

 

    (7).- El Castillo de San Joaquín, tuvo sus principios en una o dos plataformas que mandó a construir en 1586, el Gobernador D. Juan Núñez de la Fuente, las plataformas estuvieron abandonadas durante mucho tiempo, el 25 de Mayo de 1762, el Cabildo de la isla tomó el acuerdo de reconstruir estas plataformas, acuerdo que no se llevó a efecto. En 1780, siendo comandante General D. Joaquín José Ibañez Cuevas, marques de la Cañada, ordenó su construcción al teniente coronel D. Andrés Amat de Tortosa, jefe del Real cuerpo de Ingenieros, dando comienzo las obras el 16 de Marzo del mismo año, las obras consistieron en añadirle cuatro cubelos al rectángulo existente y diversas dependencias para el cuerpo de guardia cocina etc. Fue dotado con cuatro cañones de a 24, procedentes del Cabildo de la isla, durante siglos, el Castillo sufrió una serie de vicisitudes entre las cuales cabe destacar las de haber servido de Palomar Militar en 1899, Almacén de material de la Comandancia de Ingenieros en 1928, Parque Regional en 1930, en 1944 es transformado en prisión militar, cometido que cumplió hasta hace muy poco tiempo.

 

    En nuestros tiempos, las fuerzas de la naturaleza también se han cobrado su tributo en vidas humanas en el barranco de Aragúy, en tramo denominado de Añaza, o Añazu por los años cincuenta del pasado siglo, en una triste madrugada se desprendió una cornisa basáltica que estaba situada en lo que hoy es la trasera del Hotel Escuela, y frente al molino de agua que se encuentra en la margen izquierda del barranco. Fallecieron algunas personas que vivían en cuevas y chabolas situadas debajo de la cornisa desplomada. En esta ocasión el comportamiento del cuerpo de bomberos y de la policía municipal fue verdaderamente heroico y ejemplar, consiguieron llegar con los vehículos hasta el mismo lugar del siniestro, logrando salvar muchas vidas y rescatar un buen número de heridos. Por esas fechas desde la zona del "salto" hasta el molino de agua, estaba totalmente habitada, no quedaba por ocupar ni la más pequeña oquedad en las paredes del barranco, además de las innumerables chabolas que, estaban construidas  próximas al cauce del mismo, por lo que, no era infrecuente ver arrastrados por las riadas los pobres enseres de algunos de los moradores, cabras, cochinos y perros y, en alguna ocasión incluso algún cuerpo humano.

 

    Esta ingente cantidad de personas que poblaban el barranco, desde la trasera del barrio Becerril hasta el puente Galceran, procedía del interior de la isla, la mayoría de ellas jornaleros del campo a los que las penurias económicas les habían obligado a abandonar sus lugares de origen para tratar de conseguir sobrevivir al amparo del puerto de Santa Cruz, con los trabajos eventuales que éste podía ofrecer, única válvula de escape a que podían acceder los desheredados de nuestros campos.

 

    Después de la tragedia, estos ciudadanos fueron trasladados a los salones de Fayfe, los que, hasta no hacia mucho tiempo, habían servido de cárcel para los presos políticos que consiguieron sobrevivir al régimen fascista imperante en aquel tiempo. Después de unos años viviendo, o mejor dicho cobijados en los mencionados salones, muchos de ellos tuvieron suerte y les concedieron viviendas en las por entonces recién construidas barriadas de la Cuesta de Piedra y en la de Taco. Pero el barranco continuó acogiendo en sus cuevas y oquedades a los desheredados de la fortuna y a los acosados por el régimen, a pesar de que las autoridades en diversas ocasiones procedieron al desalojo de sus ocupantes, éste continua dando cobijo a personas, ratas, perros, enjambres de palomas y mosquitos, hasta la fecha.

 

    Podemos asegurar que desde siglos antes de la invasión y conquista hasta nuestros tiempos, el barranco jamás ha estado deshabitado, especialmente en los tramos comprendidos entre el puente de Zurita y la trasera del barrio de la Salud , y más a bajo, desde la trasera del parque cultural “Viera y Clavijo ”, hasta el puente  Galcerán.

 

Noviembre de 2011.

 

Imágenes:

 

[1] Barranco de Santos a la altura del  “Salto” o el “Chorro”. En los años cincuenta cuando el barranco “corría” y tenía agua durante todo el año, la vida tanto humana como animal era posible en su cauce. Foto: Archivo del Autor.

[2] Estado actual del molino de agua del Barranco de Araguy o de Santos a la altura del  “Salto” o “El Chorro” y parte de acueducto de alimentación. Foto del autor.

[3] Muerte de Benchomo en la batalla de Aguere. (La Laguna) Grabado de Francisco Hernández Fuentes. Archivo del Autor.

 

 

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