MISCELANEA DE HISTORIA DE CANARIAS (XV)

NOTAS AL DIARIO DE LAS HERMANAS CASALON (VI)

 

 

Eduardo Pedro García Rodríguez

 

(Viene del capitulo anterior)

ALGUNOS DE LOS DESCENDIENTES CONOCIDOS DE LOS MENCEYES DE TENERIFE Y RELACIÓN DE SUS NOMBRES ESPAÑOLES.

 

 

MENCEYATO DE GÜÍMAR

 

 

    De AÑATERVE. Mencey de Güímar. Bautizado antes de la conquista  por el obispo Illescas, como Juan Albertos. Conocido por los españoles como “el bueno”, o Juan de Candelaria. Su hijo Guetón, se llamó Antón Albertos.

  

     Antón Albertos ejerció funciones de alcalde del lugar de Candelaria, quizás debido a su cometido tuvo un enfrentamiento con Alonso González, guanche, marido de Catalina Gaspar, como consecuencia de la disputa Alonso González arrojó una lanza a Antón Albertos, el cual resultó traspasado por la misma, muriendo como consecuencia de la herida recibida. Alonso González se vio inmediatamente acosado por la justicia de Tenerife, por lo que decidió huir a la isla de la Gomera donde se refugió. Unos veinticinco años más tarde (1579), Luisa Albertos en las casas de su morada en Candelaria extiende carta de perdón a favor de Alonso González ante Sancho de Urtarte.

 

     Luisa casó en 1571, con Francisco González, quienes vivieron en Güimar y posteriormente se trasladaron a  Icod, donde Luisa testó  el 18 de octubre de 1622, ante Boza.

 

     De luisa Albertos y Francisco Gozález nacieron; Juan Albertos, casado con María de Mesa, hija de Rodrigo de Mesa y María de Herrera, vecinos de Buenavista. Luis González: Francisco Albertos; Miguel González; Antonio Albertos y María Albertos. De Juan Albertos y María de Mena, nacieron: Ana de Mesa quien caso con Juan Martín de Mesa guanche de Arafo; Catalina de Mesa; Blanca Albertos; María Albertos, caso con Gregorio Hernández, Gaspar Albertos (fue escribano público del lugar de Santa Cruz); Isabel de Mesa Albertos, esposa de Marcos Pérez Tijarafe; Baltasar Albertos; Melchor Albertos. Más una multitud de descendientes.

 

     Francisca Pérez, mujer de Antón Albertos (Guetón), ya viuda testó en dos ocasiones el  21 de septiembre de 1574, y el 6 de febrero de 1579 ante Sancho de Urtarte, en sus casas de Candelaria. Dejó una considerable fortuna para la época, en dicho testamento declara que “hará unos treinta años que se casó con su marido Antón Albertos”, entre las muchas mandas que deja al convento de Candelaria, dispone una a la iglesia de San Blas con encargo de que se den responsos en la sepultura de su marido, de lo que se deduce que Guetón está enterrado en la cueva de San Blas. El 6 de febrero de 1579, otorga un nuevo testamento ante el mismo Sancho de Urtarte. Introduce unas ligeras modificaciones al anterior y pide ser sepultada en el monasterio de Ntra. Sra. De Santa María de Candelaria  donde está enterrada su hija María Albertos (en el mismo lugar están sepultados sus otros dos hijos, Anastasia y Francisco).

 

    Consideramos de interés reproducir uno de los testamentos, el del 21 de septiembre de 1574, pues a través de él podemos apreciar en parte, el desenvolvimiento de la sociedad guanche en su reciente incorporación a los usos y costumbres de los castellanos. Podemos ver como algunas prácticas funerarias de los antiguos subsisten debidamente enmascaradas, como es el responso y la ofrenda de alimentos en la sepultura, especialmente el carnero, único animal  que es impuesto como ofrenda en los testamentos de la época, quizás como una  reminiscencia del culto al carnero sagrado de los rebaños de la Chaxiraxi.

 

    Francisca Pérez, viuda, de Antón Albertos, moradora en el pueblo de Ntra. Sra. De Candelaria, por estar enferma ordena su testamento. Manda que su cuerpo sea sepultado en la casa y monasterio de Ntra. Sra. De Candelaria, en la sepultura donde están enterrados Francisco y Anastasia, hijos legítimos de su marido y de ella. El día de su enterramiento, en dicho monasterio y por los frailes de él le digan una misa cantada de cuerpo presente, con dos misas rezadas ofrendadas de un barril de vino de diez azumbres, una fanega de trigo y un carnero, las nueve misas rezadas de los nueve meses, una misa cantada de cabo de nueve días y otra misa cantada de cabo de año, todo en un día ofrendado de dos barriles de vino, cada uno de siete azumbres, dos fanegas de trigo y dos carneros, después de su fallecimiento, en la iglesia de San Blas todos los domingos y fiestas de guardar en un año, en el entretanto que se dijere la misa mayor del día, ardan dos cirios sobre la sepultura donde está enterrado su marido, Antón Albertos, con Ofrenda de un pan y medio cuartillo de vino y celebrado el oficio se diga un responso cantado sobre la sepultura del dicho su marido, por su alma y la de la testamentaria, y por ello se de la limosna acostumbrada.

 

    En la iglesia de San Blas, por el beneficiado que de ella es o fuere se le digan dos treintenarios abiertos por el alma del dicho su marido y la suya y celebrado el oficio se diga un se diga un responso sobre la sepultura de su marido por su alma y la de la testamentaria.

  

    Manda a la cruzada y a la Redención de Cautivos, medio real.

   

    Declara que puede haber treinta años que se casó con Antón Albertos, su marido, y cuando se casó con él llevó a su poder por sus bienes dotales los vestidos de su persona. No se acuerda lo que trajo su marido al matrimonio, pero si sabe que fue mucha cantidad.

 

    Durante el matrimonio multiplicaron ciertas colmenas y otros bienes que al presente tiene, 30 fanegadas de tierra de pan, sembradas, lindantes por abajo con tierras de Juan Batista y por arriba con los herederos de Pedro de Alarcón.

 

    Declara que ella y sus hijos tienen unas tierras en Chicayca (Hoy Las Mercedes) y que son ocho fanegadas de tierra, y cierto tiempo se las tuvo ocupadas y detenidas Argenta de Franquis. Manda que el tiempo que las detuvo se le cobre la renta de ellas. Así mismo dice que ella y sus hijos tienen un tributo alquitar redimible de unas tierras sobre Pedro Delgado y sus bienes, que se pagan al presente conforme a la nueva pragmática, que se otorgó ante Juan Núñez Jáimez, escribano público en 13 de marzo de 1550, que primero pasó ante Bartolomé Joven, escribano público de la isla, en cuyo oficio sucedió Juan Núñez Jáimez, y de lo corrido del dicho tributo están pagados, ella y sus hijos, excepto dos años que se cumplen por este mes de septiembre.

 

    Declara que ella mercó (compró) de Juan Batista, su cuñado, 10 fanegas de tierra en Chicayca, que mercó siendo viuda y la carta de venta pasó ante Gaspar Martín, escribano de Icod de los Vinos. Declara que siendo casada con Antón Albertos le vendieron a su marido, Marcos de los Olivos y Olinda Rodríguez, su mujer, un pedazo de tierra en los melozares, en el término de Arafo, en puede haber 15 fanegadas de tierra, según parece por escritura de venta que acerca de ello se otorgó en 30 de octubre de 1553, ante Gaspar Justiniano, escribano público.

 

    Declara que tiene unas casas terreras de tejas con sus corrales en Candelaria, que multiplicaron en vida de su marido, lindante con casas de los herederos de Gaspar Justiniano, Declara que ella mercó de Bartolomé Joven, jurado, una suerte de tierras en el lugar de Candelaria a donde dicen Araya, y la carta de venta pasó ante Gaspar Justiniano, escribano público que fue de esta isla, difunto. Dice que ella y sus hijos tienen ciertos bienes que son claros y manifiestos y por esto no los declara.

 

    Después de fallecer su marido ella casó a Luisa Albertos, su hija y de su marido, con Francisco González, portugués, que vive en Icod de los Vinos, y le prometió de los bienes de su marido  y suyos, 250 doblas en dote y casamiento y ella le dio 250 doblas en un tributo que de principal son 400 doblas que recibió de Alonso Martín, zapatero, vecino de San Cristóbal de La Laguna, sobre unas casas en la ciudad, que pasó el dicho tributo ante Gaspar Justiniano, el cual es redimible, y el dicho tributo de principal se vendió a Fabián Viña, regidor, por manera por manera que el dicho Francisco González está obligado a devolverle a ella 150 doblas con lo corrido, porque ella no dijo que se entregasen más que Las 250 doblas, como parece por el poder que de ello otorgó ante Juan de Gordejuela.

 

    Además de lo susodicho dio al dicho su yerno en el casamiento a un negro llamado Juan, de edad de veinte y seis años, lo cual le dio hace cuatro años, apreciado en 100 doblas. Declara que ella dio en dicha dote a su yerno, un cahiz y medio de tierra de medida de cordel sita en Araya, en las tierras que ella mercó de Bartolomé Joven. Dice que debe a María Siriores, viuda, vecina de la ciudad, 27 reales, se le pague. Es su voluntad que por cuanto que ella tiene unas tierras en Araya que compró a Bartolomé Joven, que pasó la escritura ante Gaspar Justiniano, lindante con un barranco hondo y tierras que ella dio a Francisco González, su yerno, quiere que en lo mejor parado de las dichas tierras que no tienen censo ni tributo, hasta la cantidad de un cahiz de tierra de medida de cordel, el vicario  frailes y  convento del monasterio de Ntra. Sra. de Candelaria, Hayan en cada año por siempre jamás, después de su fallecimiento, 6 fanegas de trigo, bueno, enjuto, medido con buena medida, puesto en dicha casa y monasterio en cada año por el día de San Juan de junio, con tanto que le digan 4 misas cantadas de la advocación de Ntra. Sra. de agosto, su día o su octava y celebrado el oficio se diga un responso sobre su sepultura.

 

    Para que lo susodicho haya cumplido efecto quiere que en la sacristía se ponga por memoria en una tablilla para que haya conmemoración de ello y deja por patrón de lo susodicho a Juan Albertos, su hijo, y después sus herederos, los cuales gocen de las dichas tierras con el dicho gravamen, con tanto que tengan preferencia los varones a las hembras, y para seguridad de ello hipoteca las dichas tierras a los dichos vicario, frailes y convento, y quiere que ni el Santo Pontífice, ni su delegado, ni otro juez eclesiástico ni secular no se entrometa a que no se diga las dichas misas si ellos que no se celebren en tal caso da la cláusula por ninguna. Nombra por sus albaceas a Juan Albertos, su hijo y a Francisco González, su yerno, a los cuales da poder.

 

     Establece por herederos a Juan Albertos y a Luisa Albertos, mujer de Francisco González, y a María Albertos, sus hijos y de su marido, por iguales partes, con tanto que si Francisco González y su mujer quisieran heredar sus bienes traigan a partición los bienes que han llevado y si es necesario mejora en el tercio de sus bienes en cuanto al dicho patronazgo al dicho Juan Albertos, su hijo. Hecho en el pueblo de Ntra. Sra. de Candelaria, estando en las casas de la morada de la otorgante.´Tgos.Juan Martín, Juan Rodríguez, Antonio Díaz, Alonso Rodríguez, Miguel Hernández y Juan Alonso, vecs. Y estantes. Firma por no saber, Juan Martín. Derechos y ocupación, tres reales.

 

MENCEYATO DE ABONA

   

    De ADXOÑA Mencey de Abona, bautizado como Gaspar Hernández. Casado en primeras nupcias con la princesa Dácil (Mencía Bencomo), hija de Kebehi Benchomo, y en segundas con Catalina Francisca Zapata, sus descendientes fueron; Catalina Bencomo, conocida como Catalina Izquierdo, quien casa con Fernán García Izquierdo del Castillo, y su descendencia queda hecha en los Tahodio; Juan Gaspar Hernández, contrajo primeras nupcias con María Díaz Bencomo, hija de Andrés de Llerena (el primero), y María de Lugo, la que testó en la Orotava ante Ruiz García de Estrada a 4 de octubre de 1540, dejando por heredera a su única hija Juana Díaz, y en segundas con María Benítez; María Gaspar, desposada con Pedro Delgado, “el viejo” (guanche) y fueron apadrinados por los Canarios de este apellido; Elvira Hernández, quien casa con Juan Romano, (guanche) éste testa en La Laguna ante Juan del Castillo en 1530 y dejó descendencia; Catalina Gaspar, casó la primera ves con Alonso González en 1518, y posteriormente con Rodrigo Pérez, hijo de Pedro Magdalena y de Juana Rodríguez, y nieto del Mencey don Diego de Adeje, ambos maridos fueron de los guanches más principales de las vandas del sur.

 

    De su matrimonio con Alonso González tuvo a Francisco quien casó con María Rodríguez en 1568, Hija de Rodrigo Hernández, natural. Otorgó testamento ante Sancho de Urtarte el 8 de julio de 1574, y a  Juan,  Salvador, Marcos, Gaspar y Antón González

 

     En 1574, el 2 de febrero Francisco González hace trueque con el también guanche de la Orotava, Hernando Díaz, mediante el cual Francisco daba a Hernando quince cabras y ocho cabrillas buenas de dar y recibir, a cambio, recibía de Hernando una marca de ganado salvaje en el término de Guanchinzo en los altos del pueblo de la Orotava.

 

    Antón González debió fallecer antes de 1565, pues en este año su hermano Francisco González fue nombrado por la justicia tutor y curador de Catalina y Martín, menores, hijos de Antón.

 

    A Marcos González, natural, hijo de Alonso González, lo encontramos el 27 de julio de 1574, celebrando un convenio con Juan Rodríguez Amador, morador en la ciudad de La Laguna, rematador de los diezmos de los vinos producidos en el valle de Güímar y su comarca, que corresponden a la  Laguna, Juan Rodríguez traspasa sus derechos de recaudador a Marcos González, por el precio de 80 doblas de a 500 mrs.

 

    Salvador González, natural de Tenerife, morador en Tinajo, el 7 de julio de 1575 reclama a la justicia de la isla 4 fanegas de trigo que le fueron tomadas por Jorge Díaz, por mandato de Bernardino Justiniano, regidor, cuando éste vino por Tinajo  ha hacer tazmía, cala y cata de pan. Como hasta fecha no le habían pagado las dichas 4 fanegas de trigo, da carta de poder a su hermano Francisco González su hermano, natural y vecino de esta isla para que  cobre de la Justicia y Regimiento y de su mayordomo el importe de las 4 fanegas de trigo. Este Salvador González casó en Vilaflor el 22 de agosto de 1580, con Beatriz González, hija de Alonso Berganciano e Isabel González.

 

    Rodrígo Pérez, de la familia real de Adeje, segundo marido de Catalina Gaspar, está suficientemente documentado en varios instrumentos públicos otorgados en le valle de Güímar, en las siguientes fechas: 8 de julio y 25 de agosto de 1574. 16 de febrero y 13 de agosto de 1577. 13 y  agosto de 1578, y 6 de agosto de 1579. En un documento sin fecha e inconcluso, figura dando a medias  a Alonso Rodríguez una tierras en Gúímar.

 

    Trascribimos el documento por cuanto nos informa de las condiciones en que se acostumbraba a ceder las tierras a medias, en este caso entre guanches: “Rodrigo Pérez morador en el valle de Güímar, vecino, concierta con Alonso Rodríguez de Güímar, vecino, presente, en esta manera: Que por cuanto Rodrigo tiene unas tierras de pan sembrar en Güímar, en que puede haber 3 fanegas de sembradura, lindantes con tierras de Luis Pérez y por arriba el camino real y con tierras de que tiene Pablo Pérez... [roto] las siembre Alonso de trigo... [roto] sementera de este año la que ha de sembrar... [roto] y no perdiendo y la sementera  Rodrigo tiene que darle todo lo que fuera necesario y Alonso lo tiene que sembrar a su costa, con sus bueyes y bestias. Rodrigo le dará limpia la tierra a su costa y si no la limpia a tiempo sea culpa de Rodrigo. Sí Alonso, dándole Rodrigo la tierra limpia no la sembrara sea culpa de Alonso. Para ayuda de esto que tiene que hacer Rodrigo le da dos fanegas de trigo empezando a sembrar una suerte y la otra fanega se la ha de dar... [roto] cogiera el trigo que procediera... [roto] Alonso Rodríguez... [roto] la sementera Rodrigo tiene que dejar 6 peones y los demás los tiene que poner Alonso a su costa. Los costos que se hicieran, así de saca y de trilla han de ser por medio. Lo procedido de la sementera se partirá de por medio pagando primeramente la primicia y el diezmo. La renta de dichas tierras la ha de pagar Rodrigo de su parte”.

 

    Catalina Gaspar testo en el lugar de Santa María de Candelaria, ante Sancho de Utarte el 6 de septiembre de 1579, folio 1,159 vº. Hijos de Juan Gaspar Hernández y María Díaz Bencomo fueron; Juana Díaz, quien casó con Juan Marrero, hijo de un portugués y ascendientes de Cristóbal Bencomo y Rodríguez, Arzobispo de Heraclea; Santiago, Obispo electo de Astorga y Pedro José. Deán de Canarias y primer Rector de la Universidad de San Fernando, Damiana Hernández, que casó con Mateos Aday, de María Gaspar y Pedro Delgado, nacieron; Pedro Delgado (el segundo) quien casó y dejó mucha descendencia en Güímar y Candelaria, Ana Delgado, contrajo nupcias con Pablo Pérez, no dejaron descendencia, descendientes de Catalina Gaspar y Alonso González y Rodrigo Pérez (su segundo marido), fueron; Francisco González; Margarita González; Francisca González; Margarita González; Francisca González; Gaspar González; Marcos González; Salvador González; Antón González; Alonso González y Isabel González.

 

    Elvira Hernández fue datada por el Adelantado conforme a la siguiente data: “ Elvira Hernández, hermana de Pero Bueno e de Gaspar Hernández, mis criados, naturales desta isla; sois mi ahijada e vos quereis casar e por buen servicio q. me han hecho vos doy 400 f . de ta. en Abona, alinda por arriba una montaña q. nombra Enaydan aguas vertientes a la mar e por un lado el barranco q. va de Chasna con las fuentes de Chipevcho e por abajo la montaña de Thamage hasta avsa con la cueva e manantiales q. en ellas estuvieren. Digo vos doy las dhas. 400 f . 10-X-11505. En 5-I-1562 lo presentó Ana Gutiérrez (traslado. Vuelto: 13-V-1562, Jorge Castellano , vº. Presenta ante Juan López de Açoca, escri. Mayor del Consejo, un mandamiento compulsorio del Gobernador Ldo. Plaça para q. entregue el original de Elvira Hernández y haga copia. Lo pide Castellano por si y sus sobrinas Ana Gutiérrez y Grigoria Castellana. “.

 

MENCEYATO DE ADEJE

 

    De Don Diego, rey de Adexe. Su hijo Pedro de Adexe contrajo matrimonio con María de Lugo o María de Adexe, quien al enviudar casó con Andrés de Güímar, también conocido como Andrés de Llerena; D. Alonso Díaz, que casó con Catalina Fernández; D. Fernando Díaz, casó con Bárbara González; quienes tuvieron a María Díaz, D. Diego Díaz, contrajo nupcias con Luisa de Vera, hijastra de Francisco de Tacoronte, quien hizo escritura de dote ante Hernán Guerra en 14 de diciembre de 1513, María de Lugo, casó con D. Pedro de Adexe (posiblemente su hermano) y posteriormente con Andrés de Güímar o de Llerena, quien perdió la vida como hemos dicho en expedición a berbería con el segundo adelantado, Isabel Díaz, que casó con Juan de Bonilla, guanche. Del matrimonio formado por D. Pedro de Adexe y María de Lugo, tuvieron los hijos siguientes: Marcos Pérez; Hernán Pérez quien casó con Antonia Hernández, y procrearon a Isabel Pérez, quien casó con Pedro de Vargas, Diego Pérez; Juan de Regla, que casó con Luisa Delgado, quienes tuvieron a María de Regla, que casó con Alonso González de Adexe, Isabel Pérez quien se unió en matrimonio con Juan Doramas, hijo del conquistador Canario del mismo nombre y de Marina Hernández, tuvieron una hija llamada Leonarda de Oramas o Doramas. De Diego Díaz y Luisa de Vera nacieron; Pedro; Juan Díaz, casado con María Delgado, de quien nació Gaspar Díaz, Hernando; Diego Díaz de Vera, quien contrajo un primer matrimonio con Inés González y un segundo con Catalina Esperanza, Catalina Díaz, de quien nació Diego de Toledo. De diego de Vera, Inés González y Catalina Esperanza (ambas guanches), nacieron: Dr. Hernando Díaz de Vera, dignidad séptima del Cabildo Catedral de Gran Canaria, María Díaz, que casó con Miguel de Figueredo, quienes procrearon a María Díaz Bencomo, Luisa de Vera, casada con Francisco González, quienes fueron padres de: Diego Díaz de Vera; Salvador de Vera,  y Ana de Vera quien casó con Francisco de Cáceres.

 

    María de Lugo/María de Adexe, viuda de Andrés de Llerena -su segundo marido- hallándose en casa de Alonso de Bonilla, en Buenavista, testo el 16 de octubre de 1530, ante el escribano Rodrigo Fernández. De este matrimonio nacieron: Diego de Llerena (este presento el alvalá de las tierras de Tijoco, - 100 fanegadas - como heredero de María de Lugo o María de Adexe, en 9-VI-1556.); María Díaz; que casó con Juan Gaspar; Andrés de Llerena, contrajo matrimonio con Margarita González; conocida como Catalina de Lugo.

 

    Del matrimonio formado por María Díaz y Juan Gaspar, nació Juana Díaz, quien casó con Juan Marrero o Juan Martín Marrero , que de ambas formas era conocido, siendo la primera de esta línea de la descendencia de D. Diego de Adeje que contrajo matrimonio con un europeo, iniciándose así una rama criolla, de este matrimonio nacieron: Juan Gaspar, que contrajo matrimonio en dos ocasiones la primera con María Rodríguez y la segunda con Ana Luis; Diego Díaz, que casó con Juana Gaspar; María Díaz que se desposó con Lucas Martín; Beatriz Marrero, casó con Cristóbal Ximénez; Juana Díaz, con Alonso Ximénez; Juan Marrero, casó con María Magdalena González; Pedro Díaz Marrero, enlazó con Tomasa Rodríguez Texera, y Elvira Díaz, que casó con Pedro Rodríguez.

 

    De Andrés de Llerena o de Güímar y Margarita González nacieron: Catalina González, que casó con Juan de Bentancort; y Bárbara González.

 

MENCEYATO DE ICOD

 

    De Pelicar/Belicar. Mencey de Icoden /Icod. Llamado después de bautizado Blas /Juan Martín de Icod. De los bandos de paces, con su esposa conocida después de cristianizada como Catalina Machado tuvo un hijo llamado Sebastián Imoba.

 

MENCEYATO DE TACORONTE

 

    De Acaymo. Cristianizado como Fernando Tacoronte casado con María Fernández o Hernández de Güímar, la que falleció en La Laguna, Y otorgó testamento ante Alonso Gutiérrez, en 1º de marzo de 1520, folio 499, dejó ordenado que se le enterrase en la Parroquia de la Concepción de La Laguna, de este matrimonio nacieron los hijos siguientes: Francisco Hernández Tacoronte, que casó con la guanche Leonor Alonso, avecindados en Acentejo, testó ante Sebastián Pérez, registro de 1526 y 27, folio 304, dejó siete hijos, Juan Hernández Tacoronte, casó con la también guanche Bárbola Pérez, en 1550, de quien tuvo a Sebastián García y Gaspara Hernández; en Los Realejos, en el año 1540 firmó poder para representación a la corte española, falleció en 1561. Héctor Hernández, casado con María Jordán, se avecindaron en el Sauzal; María Rodríguez y Hernández, quien casa con Andrés Díaz Fortuna; Luis Hernández Tacoronte, casado con Luisa de Vera, se avecindaron en Adeje; Fernando/Hernando ( o Fernando) Tacoronte, (el segundo) casado con María González; Antón Hernández Tacoronte, fijó su residencia en Candelaria, Ana Hernández, casada en primeras nupcias con Bencomo y en segundas con Alonso Ramírez; Juana  Tacoronte, (entenada o hijastra de Fernando Tacoronte) casada con Juan de la Barquilla.

 

    Fernando o Hernando, en 1506 tenía casa en la villa de arriba (La Laguna) lindando con Antón de Tegueste y Bastían de San Clemente (posiblemente éste Bastían sea el segundo hijo de Tegueste II, cuyo nombre  se desconoce). En 1500, ya labraba unas tierras en Tegueste, (24 fanegadas) las cuales le fueron confirmadas por el adelantado el 13 de noviembre de 1503. También tuvo tierras en...el camino de Ntra. Sra. de Candelaria y se llama Tamarde...,.

 

    Francisco recibió conjuntamente con Gaspar y Antón de los Frailes, 60 fanegadas de tierras en  Geneto, por debajo del camino de la Candelaria, lindando con Guaniquiar, el nombre de las tierras es Maragua, en 12 de febrero de 1508.

 

    Antón Hernández Tacoronte, casado con María Hernández, (hermana de Miguel de Gúímar, Antón Azate y Simón Azate) celebran contrato de tributo de unas tierras con el vicario del monasterio de Candelaria, fray Joseph Diepa, en 1575, ante Sancho de Urtarte.Fol.561 vº.

 

    Bárbola Pérez, primera mujer de Juan Hernández Tacoronte, casó en segundas nupcias en 1562 con Martín Rodríguez, guanche, hijo de Rodrigo Hernández y de María González. Testó ante Sancho de Urtarte, en Güímar el 15 de septiembre de 1574, Fol. 306 rº,. Declara que casó a su hija Gaspara con Francisco Hernández de Sepúlveda. Deja en libertad después de su muerte, a Pablo su esclavo negro.

 

    De Beneharo II. Mencey de Naga. Una vez recibido el bautismo se le conoció como Don Pedro de los Santos, fue un aliado indeciso de los españoles durante la conquista, era viudo, de su matrimonio tuvo a Guacimara; D. Enrique de Anaga;  Guajara, según Viana fue esposa de Chimenchia (Tinguaro), de quienes descienden: Ana Hernández Pérez; que casó con Gaspar González de la Caja, Pedro Hernández, Francisca Pérez, que casó con Luis Hernández, Inés Pérez esposa de Gonzalo Hernández y Juana Pérez quien casó con Juan Suárez.

 

    Imobac Benchomo. Quehevi (Kebehi) de Chinech (Tenerife), y Menkey (Mencey) de Tahoro. (Arautapala) Casó con Caseloria y de este matrimonio nacieron: Ben Tahod (Bentor), posteriormente conocido como Cristóbal Hernández de Tahoro o Tahodio, que casó con Sañagua o Hanagua procreando a: Derimán (Ruimán), quien tomó el mismo nombre de su padre llamándose Cristóbal Hernández de Tahoro o Tahodio, según Bethencourt Alfonso, tomó como apellido el nombre de su abuelo Benchomo (Benkumu) que, al castellanizarse quedó como Bencomo. Fue de los primeros guanches que pasaron a estudiar en España donde, en la Universidad de Sevilla, estudió la carrera de vocero (abogado),  regresó a su Patria donde desarrolló labores propias de su carrera y escribió una Historia del Pueblo Guanche, de la que se conocieron tres ejemplares manuscritos, el último de los cuales estuvo en poder de una familia Álvarez de Adeje, de quien lo obtuvo un Capitán español de Carabineros a finales del siglo XIX, perdiéndose la pista del manuscrito hasta el presente, éste Derimán casó con Ana Hernández; Ramagua (la Rosalva de Viana), conocida como Isabel del Castillo, quien casó con Antón Martín de Abona, Collararpa o Collarampa, que bautizada como María Hernández, fue mujer de Juan Doramas. Fueron hijos de Derímán y Ana Hernández: Antón Tahodio y María Hernández Bencomo, quien casó con Alonso Palazuelos. Ramagua o Isabel del Catillo quien casó con Antón Martín de Abona  y fueron padres de Cristóbal Sánchez, quien testó en 1546, en Garachico dejando por heredera a su prima María Izquierdo mujer de Juan Cabeza.

 

    Collararpa y Juan Doramas tuvieron María Fernández; Juan; Francisco Doramas. Dácil /Mencía Bencomo tuvo con Gaspar Hernández (Adxoña), a: Catalina Bencomo quien casó con Fernán García Izquierdo del Castillo, quienes procrearon a: Diego García Izquierdo, quien se desplazó a España en 1540, después de muerto su padre a tomar posesión de los bienes que aquel tenía allí, Luis García Izquierdo, casó en primeras nupcias con Francisca Nayor y después con Elena Martín de Asano, sus hijos fueron: Catalina Mayor; Juan; Hernán; Pedro; Diego, María; Isabel; Luisa, y Ana, fijó su residencia en Abona, Pedro García Izquierdo, heredó las tierras de Geneto y los Rodeos, se avecindó en la Concepción, La Laguna, casó con Catalina García, testó ante Lordelo en 1577 y dejó por hija a Francisca García, mujer de Francisco López de Castro, María García Izquierdo, casó con el conquistador Juan Cabeza, en La Laguna, año 1517, se avecindaron en el Carrizal de Buenavista donde fue dotada por su padre, testó ante Cejas en 1575, de este matrimonio nacieron: Felipe García; Hernán García; Martín Cabeza; Juan Cabeza; Isabel Cabeza; Leonor Cabeza.

 

    María Bencomo casó con Cristóbal González Verano (guanche), y procrearon a: Catalina González, quien tuvo varias hijas con el clérigo y vicario de la Parroquia católica de la Concepción de La Laguna , Hernán García del Castillo (el de Noguer), en varias informaciones posteriores la apellidaron García Verano. Dotada después por el cura, casó con el guanche Hernando González y tuvieron por hija a Ana González, quien casó con Hernán González, (guanche) estableciéndose en Buenavista. Las hijas de García del Castillo y Catalina González fueron: María González del Castillo, quien casó con Antón Yánez, tuvieron por hijos a: Martín González; Antón Martín; Juan Martín; María Martín y Margarita González, testó en 1539 ya viuda. Isabel González del Castillo, que casó con Juan Fernández Vasconcello, portugués, dejaron nutrida descendencia.

 

Octubre de 2011.

 

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