VALLE DE GUERRA

 

TOMADO DEL LIBRO INEDITO:

EL MENCEYATO DE TEGUESTE: APUNTES PARA SU HISTORIA 

 

CAPITULO V

(PARA ESTA SEPARATA)  

 

Eduardo Pedro García Rodríguez  

 

Viene de la entrega anterior.

 

A pesar de la crítica situación en que se encontraba el aparato productivo, en un principio Santiago de la Cruz , en su intento de propagar la cochinilla, encontró gran oposición entre los cosecheros isleños a su implantación y reproducción. En efecto, la mayor parte de los agricultores se opusieron al experimento y fueron muy incrédulos a que aquello fuera un éxito.

 

A partir de la década siguiente, la demanda de sus tintes fue tan sorprendente y la aclimatación del cactus para la producción del insecto permitía obtener tan buena rentabilidad después del primer año de la inversión, que progresivamente fueron sustituyéndose los viñedos por plantaciones de cactus, de tal manera que en el año 1846, un movimiento general, como si fuera un golpe eléctrico, ha puesto en acción a todos los propietarios y labradores, que hasta ahora habían permanecido como pacíficos espectadores, que ya no queda rincón alguno en las islas en donde no se ensaye el cultivo de la grana, escribiría Manuel Ossuna Saviñón en su ensayo “Anotaciones sobre el cultivo del nopal y cría de la cochinilla en las Canarias”, publicado en 1846.

 

De esa manera el prejuicio se superó y se encontró que el cactus de la cochinilla (nopalea coccinelliera; localmente, tunera) crece libremente en las islas; también que la baratura y abundancia de la mano de obra, así como las condiciones climáticas permitían que su producción fuese más abundantemente y de mejor calidad que en cualquier otro sitio.

 

No fue hasta 1845 cuando tomó rango de producto importante de exportación, es decir, cuando fue totalmente asumida como posible fuente de riqueza por los propietarios agrícolas. La consecuencia inmediata de esta fiebre inversionista fue el abandono de todas las ocupaciones ordinarias de la agricultura. Las tierras que anteriormente estaban incultas fueron a partir de entonces sorribadas y plantadas de tuneras y se procedió a la ocupación de nuevos espacios, para lo cual toda una serie de trabajos previos fueron necesarios para la explotación de los nopales.

 

La primera mención de una remesa exportada de Canarias data del año 1832 y no sobrepasa los 120 quintales; en 1844, asciende a 900. La cifra se cuadruplica seis años después siendo el total de los quintales exportados a Londres, 4.000.

 

A partir de 1860 la  producción canaria se acelera, pasando de 8. 000 quintales, a  principios de esa década, a más de 16. 000 hacia 1865 y rematar el “boom” productivo en 1870, con la cifra-punta de 60. 000 quintales; correspondiendo la mitad del total exportado a Gran Canaria y el  resto la otra mitad  a las demás islas.” (Nicolás González Lemus)

El negocio de la grana estaba vinculado a la consignación de buques y al carboneo, pues los barcos británicos que hacían escala en Santa Cruz, en su viaje de vuelta aprovechaban su estadía para cargarla. Los mejores años de producción fueron desde 1845 a 1866, pues solo en este último, se exportaron al mercado británico más de tres millones de libras. Los fletes de retorno a Europa constituyeron el elemento clave para entender el comercio de la cochinilla en este siglo. La política librecambista inglesa, propiciada a partir de 1846, liberó las exportaciones canarias de cargas y gravámenes arancelarios, así como el alentador efecto de las franquicias insulares, a partir de 1852, favorecieron la importación de abonos y un gran impulso productivo y comercial. Cuando en la Exposición Internacional de Londres (1862) se presentaron los avances de la Química en relación a los colorantes artificiales obtenidos a partir de la hulla (Magenta y Solferino) se aceleró el proceso de crisis en la exportación de la grana. (José Manuel Ledesma).

La agricultura en el valle en los siglos XIX y XX

 

En el siglo XX se introducen en el valle los cultivos de platanera, flores y plantas ornamentales, papas y viñas, así como tomates y pepinos cultivados en invernaderos, mayormente, e incluso se hizo una prueba de cultivo del algodón y tabaco.

En estos productos estuvo basada en la agricultura en el valle hasta el último tercio del siglo XX, lo que marcó el paisaje costero, donde se daban las condiciones topográficas favorables para el desarrollo de una agricultura comercial pensada para la exportación de los productos. Esta era una agricultura con alta capitalización y basada en el regadío, que preparaba los terrenos mediante su roturación, rellenado con tierras importadas de otros lugares de la isla, construía muros y paredes de elevado coste y desarrollaba las infraestructuras necesarias como canales, estanques, redes de riego o caminos.

Esta diferencia entre las costas (agricultura de exportación) y las medianías (policultivo de autoconsumo) se mantiene hasta hoy, siendo complementarias, ya que la de exportación produce rendimientos altos para sus propietarios y la agricultura de subsistencia garantiza los alimentos para la isla. En el caso de esa última, ya no ocupa las extensiones de épocas anteriores ni mantiene la gran diversidad de cultivos que demandaba un mercado desabastecido.

El tipo de cultivos que se ha mantenido: plátano, viña, tomate, papa, para exportar y cereales, frutales, papas, hortalizas, para autoconsumo. El desplazamiento de mano de obra hacia el sector terciario ha generado nuevas formas de explotación: a tiempo parcial en la agricultura de medianías por personas que tienen un empleo en otro sector o están jubiladas, y las nuevas cooperativas agrarias, y existe un nuevo auge del vino, con caldos de calidad, prestigio social y renombre culinario.

En los últimos años, el cultivo del aguacate en Canarias ha visto aumentada la superficie destinada al mismo, pues es este un cultivo, al que muchos consideran sustitutivo al plátano, mientras que para otros es un cultivo complementario al mismo.

Pese a que el aguacate es un cultivo en auge en Canarias, la superficie destinada al cultivo ecológico es muy pequeña. Este aumento de superficie, implicara en un futuro reciente un aumento de producción al cual se le debe buscar salida, y una de ellas es mediante un producto diferenciado, el cual mantenga todas sus propiedades, garantice la seguridad alimentaria al consumidor y que además respete el medio ambiente y paisaje, ya que son recursos de incalculable valor para este valle.

Se desarrollan amplias zonas plataneras en las costas del Valle de Guerra.

Breve  antecedentes del plátano


Por las diferentes formas de participar en la alimentación: cocidos (verdes o maduros) o como frutas frescas; por su doble función: alimento y medicina; por haber mitigado el hambre al ser humano durante siglos y haber conquistado el mundo, la especie del Plátano es considerada el rey de los vegetales.


Los plátanos representan el cultivo frutícola número uno en el mundo, tanto en términos de producción, alrededor de 98 millones de toneladas,  el fruto del Plátano, fue una de las primeras frutas cultivadas por el hombre; las referencias más antiguas concernientes al Platano aparecen en el Ramayana, un poema épico escrito en sánscrito hace siglos.


El magnífico templo budista Borobudur, construido en Java Central, Indonesia, alrededor del año 850 a.C., muestra tallados en piedra de Platanos ofrecidos al dios Buda.


Los ejércitos victoriosos de Alejandro Magno describen su cultivo en la parte baja del valle del Hindus en la India, en el año 327 a.C., donde ya existían referencias escritas entre los años 600-500.


El sur de China es otra área donde el cultivo del  Plátano se remonta a tiempos antiguos, las escrituras del período reinante de la dinastía Han (206-220), mencionan que el cultivo del  Plátano se practicaba desde hace más de 2000 años. Debido a la antigüedad, a su larga historia de domesticación en India y China, y a la gran diversidad de cultivares de postre y cocción que se encuentran en esos países, algunos escritores creyeron que los bananos y plátanos tuvieron allí su origen.


Sin embargo, los resultados de las misiones de exploración platanera  en Asia, a mediados del siglo pasado, y la revelación subsiguiente de la gran riqueza de los recursos de germoplasma de Musa que fueran recolectados, mostraron que lo más probable es que los plátanos realmente tuvieron su origen en el Sudeste Asiático, en el llamado archipiélago Malayo o región Indo Malaya en el Asia meridional, y en una amplia región que se extendería desde el noreste de India al norte de Australia. Desde Indonesia se propagaron hacia el sur y el oeste, alcanzando Hawái y la Polinesia por etapas.


Los comerciantes europeos llevaron noticias del árbol o planta a Europa alrededor del siglo III a. C., Se conoce en el Mediterráneo desde el año 650, la especie llegó a las islas canarias en el siglo XV, pero no lo introdujeron hasta el siglo XX en toda Europa. De las plantaciones de África Occidental y Las canarias, los colonizadores portugueses y españoles lo llevarían a Sudamérica en el siglo XVI. El cultivo comercial se inicia en las Canarias a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. En el Siglo XX este cultivo se convierte en uno de los más cultivados en Centro y Sur América, siendo uno de los principales renglones de exportación en los países tropicales y convirtiéndose en el cuarto cultivo a nivel mundial, tanto por su consumo, exportación y la alta mano de obra que requiere para su producción, en los últimos cien años ha sufrido grandes transformaciones técnicas su cultivo y su comercialización. (Ernesto Vergara Cantillo, 2010)

 

El plátano es una fruta que durante todo el año se encuentra en los mercados mundiales

 

En nuestro archipiélago canario se producen en unas 11.000 hectáreas de terreno 320.000 toneladas de plátanos, que representan el 1,5 por 100 de la producción mundial.

 

Su cultivo se encuentra repartido entre las islas de Gran Canaria (Arucas, Galdar, Guía, etc.), Tenerife (valle de la Orotava , valle de Guerra, Icod, Los Silos, etc.), La Palma (valle de Aridane) y La Gomera.

 

La producción es consumida por la Península Ibérica (210.000 toneladas), Europa occidental (80.000 toneladas) y el mercado local (20.000 toneladas).

 

Actualmente en Canarias existen cinco variedades comerciales de plátanos, cada una de ellas con características propias e interesantes.

 

Gros-Michel. - Es la variedad de más alto porte, hasta ocho metros de altura, por lo que los vientos causan en ella grandes destrozos. Muy sensible a la enfermedad del Panamá,

pero resistente al ataque de los nematodos. Los racimos son cilíndricos y resistentes al transporte. Con ella se obtienen rendimientos normales de 20.000 kilogramos por hectárea, alcanzándose óptimos de 35.000 kilo gramos por hectárea.

 

Lacatán.-Los racimos de esta variedad son también cilíndricos, y la planta alcanza una altura de cinco metros, siendo sensible a los efectos del viento. Las producciones normales que con ella se consiguen son de 30.000 kilogramos por hectárea, con máximos de 45.000 kiloĝramos por hectárea en las buenas plantaciones.

 

Poyo.-El porte de esta variedad es medio, cuatro metros.

 

Las producciones en las buenas plantaciones superan a los 60.000 kilogramos por hectárea. Los racimos son cilíndricos.

 

Gran enana.-Supera en medio metro la altura de la "Pequeña enana". Es bastante resistente a los vientos. Los racimos son casi cilíndricos y las producciones superan también los 60.000 kilogramos por hectárea.

 

Pequeña enana.-Es la de más pequeña altura, 2,25 metros, y la más resistente a los vientos. Es la variedad principalmente cultivada en Canarias, donde alcanza un porte mayor que en otros lugares. Ideal para el cultivo en las zonas límites, pues resiste en invierno temperaturas próximas a los 0° C. Con ella se obtienen las máximas producciones. La forma de los racimos es troncocónica, lo que representa cierto inconveniente por aumentar los costes de embalaje y flete.

 

Características comunes a las cuatro últimas variedades son las de ser muy sensibles al ataque de los nematodos y ser, en cambio, resistentes a la enfermedad o mal del Panamá.

 

 

EL AYUNTAMIENTO DE VALLE DE GUERRA

 

 

“En las islas de realengo, el Cabildo se configura como institución única de gobierno con sede en Las Palmas (Gran Canaria), Santa Cruz de la Palma (La Palma) y La Laguna (Tenerife). Característico de los cabildos realengos es la perpetuación de los oficios de regidor, la implantación de los corregidores con carácter definitivo (en Gran Canaria y Tenerife) a partir de la década de 1630, la presencia de diputados del común (4 en Gran Canaria y Tenerife, 2 en La Palma) a partir de 1766, el absentismo de los regidores sobre todo en el siglo m y XIX y la coexistencia de regidores electivos en virtud de la real orden de 17 de octubre de 1824 con los regidores perpetuos hasta su extinción en 1835.

 

El régimen municipal único implantado en las islas a raíz de la conquista entra en crisis tras la aprobación por las Cortes de Cádiz de un nuevo modelo de organización municipal, conservando únicamente el sistema de elección de los diputados del común, personero y alcaldes reales o pedáneos. Los cabildos en 1812-14 y 1820-23 se convierten en ayuntamientos de las respectivas ciudades capitalinas y el modelo de ayuntamiento integrado por dos alcaldes, varios regidores y dos personeros se extiende a los pueblos de cada isla, continuando el mismo proceso de elección gradual. La experiencia o balance, por su corta duración y porque dichos ayuntamientos, salvo los capitalinos, nunca llegaron a tener poder económico, no fue positiva. Tras el paréntesis constitucional se vuelve al modelo municipal absolutista: Cabildo y pueblos con alcaldes, diputados y personero.

 

Estos núcleos, con su mayor o menor antigüedad, surgen en función de dos factores característicos de la sociedad del Antiguo Régimen: carácter agrario y carácter religioso.

 

La construcción de iglesias o ermitas, más tarde convertidas en parroquias, condicionan y estructuran la concentración del hábitat en torno a ellas, pero al mismo tiempo estos pueblos surgen como necesidad de asentamiento agrícola.

 

Además de la no coincidencia de los límites parroquiales y civiles hay que destacar otro aspecto importante: no siempre la parroquia precede a lo que podríamos llamar el “municipio”. Ello quiere decir que el rasgo que distingue a unos núcleos de población con entidad propia frente a otros pagos o barrios que se convierten en pueblos independientes en el siglo xix y xx, es la existencia de un alcalde real o pedáneo en cada uno de ellos. Y en todos ellos el alcalde precede al párroco.

 

Con la desaparición en 1836 del modelo municipal del Antiguo Régimen basado en el Cabildo-isla, la mayoría de los núcleos de población que se habían venido configurando, primero con sus alcaldes y después con sus diputados del común y síndicos personeros, van a consolidar su situación como ayuntamientos con plenas competencias políticas y económicas. Gran Canaria ve convertidos en ayuntamientos los 21 núcleos de población que se han

 

En Tenerife también subsisten en 1836 como tales ayuntamientos los núcleos de población formados en los siglos anteriores: La Laguna, Santa Cruz, San Andrés, Taganana, Punta del Hidalgo, Tejina, Valle Guerra, Tegueste, La Esperanza, Tacoronte, El Sauzal, La Matanza, La Victoria, Santa Ursula, Puerto de la Cruz, La Orotava, Realejos de Arriba, Realejos de Abajo, San Juan de la Rambla, La Guaricha, Icod, Garachico, El Tanque, Los Silos, Buenavista, Santiago, Guía, Adeje, Vilaflor, Arona, San Miguel, Granadilla, Fasnia, Gúimar, Arafo, Candelaria y El Rosario. Lo que caracteriza a la isla es el proceso de reducción de ayuntamientos más que de creación de otros nuevos.  (Vicente Suárez Grimón)

 

Como hemos dicho la promulgación en la metrópoli de la Constitución de 1812 la cual fue de obligada aplicación en las colonias administradas por España, en sus artículos 309 a 337 bajo el título Del gobierno interior de las provincias y de los pueblos, los citados artículos establecen que habrá ayuntamientos en los pueblos que lleguen a mil almas, a los que se les señalarán el término correspondiente. Los ayuntamientos estarán compuestos por el alcalde o alcaldes, los regidores y el procurador síndico, presididos por el jefe político. El 320 establece que en todo ayuntamiento habrá un secretario, elegido por éste por pluralidad absoluta de votos y dotados con fondos del común. El citado texto legal recoge en su articulo 321 contiene un listado de las competencias de los ayuntamientos y señalar que la doctrina mantiene que la verdadera autonomía municipal radica en la existencia de una lista de materias y servicios que constituyen el núcleo de la autonomía municipal.

El Achimenceyato de Valle de Guerra al igual que otros pueblos vecinos tuvo ayuntamiento propio, el ayuntamiento inició su organización oficial inmediatamente después de promulgada la Carta Magna en la que se señalaba que “todos los años en el mes de diciembre se reunirán los ciudadanos de cada pueblo para elegir a pluralidad de votos, con proporción al vecindario, determinado número de electores que residan en el mismo pueblo y estén en el ejercicio de los derechos ciudadanos”.

Su territorio abarcaba desde la costa hasta la cumbre a 980 metros de altura lindando con el ayuntamiento de Chicayca (El Rosario), Tacoronte, Aguere ( La Laguna ) abarcando dentro de su territorio actuales pueblos como Guamasa, El Ortigal, y La Cruz Chica.

Según publica F. Fernández, 1952. Del padrón de 1780 de Valle de Guerra se deriva que en este año contaba con noventa y dos vecinos y su alcalde era Don Salvador García. De principios del siglo XIX  J. Primo de la Guerra en su diario I (1976) ciento cincuenta y dos da cuenta de la elección del alcalde en fecha 31 de diciembre de 1802.

Como curiosidad veamos alguno apuntes anotado por J. Primo de la Guerra : El 27 de enero en el Valle.—Ayer por la mañana estuvo en casa el alcalde de este lugar, Francisco García, mayordomo de don Juan Dapelo.


Díjome que Figueroa le ha dado cuenta de los vecinos de Guamasa que entran, a robar leña en el monte, que ha castigado algunos sacándoles las multas, pero que para la enmienda se re­ quiere despacho del corregidor.

El 20 de marzo de 1802: Ayer, día de San Josef, a la salida de misa dio el alcalde García una reprimenda al vecindario por haber hallado tiznado el cartel de una cédula real que había mandado fijar en la puerta de la ermita. Esta cédula (que vi ayer tarde) es cometida al comandante general y contiene el arbitrio de media anualidad sobre todas las rentas dimanadas de donativos de la Corona , con destino a la extinción de vales reales.

Miércoles 25 de agosto de 1802: Ayer se hizo en Tejina la fiesta de San Bartolomé. La víspera en la noche hubo palos y uno de los heridos fue el alcalde de este lugar, Francisco García, quien tomó parte en la pendencia por ir a contener a los que peleaban. Y mas adelante: Salió electo alcalde del Valle de Guerra para el año próximo Domingo Alfonso de Armas, vecino del Boquerón, medianero en la hacienda de Carta que poseen el capitán Don Diego Reguera y Don Luís Fonspertuis.

Más tarde, con la Constitución de las Cortes de Cádiz en 1812 que, como otras, intervenían en la ordenación y administración, se acordó que aquellas localidades que tuvieran parroquia o ermita podrían constituirse en municipio independiente. A partir de aquí son muchos las localidades que solicitaron ayuntamiento propio.

Al igual que otros Ayuntamientos del Menceyato de Tegueste, el de Valle de Guerra por dificultades económicas se vio obligado a pedir su agregación al de San Cristóbal de La Laguna. El quince de mayo de 1846 el ministerio de la Gobernación de España comunica la siguiente Real Orden.

Conformándose S. M. con lo propuesto por VS., y  por esa diputación provincial se ha servido mandar que se suprima el Ayuntamiento de Valle de Guerra, y que su territorio se agregue al distrito municipal de La Laguna.

 

Una ciudadana de Valle de Guerra conserva un bastón de mando de la antigua alcaldía del valle, el periodista Domingo Barbuzano en un interesante artículo publicado en el periódico El Día (10 de febrero de 2008) nos informa de la existencia de esta pieza de la historia local.

En el mencionado articulo el periodista recoge: “Dña. Concha Mendoza González, guarda, desde hace 20 años, la vara de mando de los antiguos alcaldes que tuvo el antiguo Ayuntamiento de Valle de Guerra que, según la documentación consultada, se remonta al menos a 1780, año en que su alcalde fue Salvador García.

Dña. Concha Mendoza contó que la vara se la regaló su tío Francisco Herrera Bello, cariñosamente conocido como "Pancho El Latonero", quien la obtuvo, a su vez, de un vallero al que llamaban "Juan El Secretario", biznieto del último secretario que tuvo el Ayuntamiento de Valle de Guerra en 1846, año en que cerró sus puertas dicho consistorio y lo asumió el de La Laguna. El citado Juan usaba la vara por los caminos como elemento de apoyo dada su edad y Francisco Herrera la recuperó, al cambiársela por uno de los valiosos bastones que hacía.

Está convencida de que si no hubiese sido por su tío y por su entrega a cuidar la vara, Valle de Guerra no tendría hoy dicho e importante símbolo del acontecer histórico-administrativo de su pueblo.

“Al admirar cada día la vara -dijo Concha Mendoza- pienso en los diferentes alcaldes que lucharon por Valle de Guerra y me da fuerzas para seguir su ejemplo y ayudar en lo que pueda para que este pueblo lagunero tenga cada vez un futuro más próspero como así está sucediendo”. (Domingo Barbuzano, 2008)

Valle de Guerra en la actualidad cuenta con una población cercana a los 10.300 habitantes, está formado por distintos barrios o zonas; en la costa tenemos La Barranquera , más arriba La Hondura , La Biromba , El Realejo, La Herreña y El Cantillo, Toscas de Abajo, Toscas de Arriba, Juan Fernández; en el centro se encuentra El Puente, La Plaza , El Moral y Lomo Solís y a más altura tenemos Los Collazos, San Francisco, Calle El Vino, El Consumo, El Boquerón y Garimba.

Templos católicos en la localidad

Ermita de Nuestra Señora del Rosario

 

 El historiador Carlos Rodríguez Morales en relación a este templo recoge:

“La bibliografía relativa a la primitiva Ermita de Nuestra Señora del Rosario, en el Valle de Guerra —sobre la que en 1924 fue erigida la parroquia de la localidad—, refleja opiniones diversas sobre sus comienzos. A falta de datos concluyentes, Rodríguez Moure recogió la tradición de que “se consideró siempre del vecindario”; Padrón Acosta, Trujillo Cabrera y Hernández Perera la identificaron con el oratorio de la hacienda de la familia Carta; y Cioranescu, con otro oratorio dotado por Alonso Vázquez de Nava en 1604. A grandes rasgos, quienes tras ellos se han referido al templo han mantenido la confusión: González Cairós afirma que fue erigido en 1721, fecha que recoge también el expediente incoado para la declaración de la Librea como Bien de Interés Cultural por el Cabildo Insular de Tenerife, en 2001. Un rápido paseo por internet confirma estas dudas, que se extienden a la fecha de origen de la Librea , sobre la que se llega a asegurar que su primera representación «está datada» en 1604.

Por fortuna, el hallazgo de varios documentos de principios del sigo XVII en protocolos notariales de La Laguna —conservados en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife— nos ha permitido desvelar el verdadero origen de esta ermita y la identidad de sus fundadores y primeros patronos, como dimos a conocer en un artículo publicado en Estudios Canarios. Anuario del Instituto de Estudios Canarios, en 2008, en el que pueden consultarse con detalle las citas documentales y bibliográficas que sustentan este trabajo. Asimismo, los documentos referidos informan sobre otros aspectos de interés que contribuyen a precisar y enriquecer el conocimiento sobre el pasado de esta zona de la Isla que, como se sabe, toma su nombre del apellido de la familia que durante siglos tuvo amplias posesiones en “el pago y término de Tacoronte, que ahora se llama Valle de Guerra.” (Carlos Rodríguez Morales).

 

Hacienda y Ermita San Francisco y San Miguel

La familia Guerra construyó para su residencia la casona que hoy es conocida como la Casa de Carta, nombre que adquirió al ser vendida en el año 1726 a esta familia, y que actualmente alberga una de las sedes del Museo de Historia y Antropología de Tenerife.

De aquella época en la que la familia de colonos los Guerra gobernaba el pueblo, data también la Ermita y Hacienda de San Francisco de Paula, fechada en el siglo XVII.

Actualmente es propiedad privada y no se puede visitar. Otra casona antigua digna de admiración, que data del siglo XVII es la Casa de Armas, situada en la subida del Lomo Solís hacia el Boquerón.

 

eduardobenchomo@gmail.com

 

Continará ---»

 

Capítulos anteriores:

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (VII)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (VI)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (V)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (IV)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (III)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (II)

Menceyato de Tegueste - Valle de Guerra (I)