¿QUIÉNES SOMOS LOS MAZIGIOS CANARIOS? (I)  

 

CAPITULO I. (I)

 

 

 

HUPALUPA

 

[HERMOGENES AFONSO DE LA CRUZ]

 

EJEMPLO DE MATRIOTA

 

¡¡Uh!! Magné Mastáy   Achen tumba Manéy.

¡Uh! Ma gdnná, Mastay   ase-n tunwa, Maney.

Tanemir uhana gek magék  Enehana benijime

Tansmmirt uyan ajeq Mayeq n eyenna benn iyimme

barba  Enaguapa acha abezan.

Hansa n wafa ass abezzan.

 

TRADUCCION AL CASTELLANO

¡¡Oh!! Madre del cielo  Madre de la tierra.

¡Oh! Madre del cielo, Madre del   crecimiento  de la  herman­dad,

Madre de lo nuevo.

Gracias poderosa Sol por salir un día más  para alumbrar la noche.

Gracias, joya que eres fulgor, Sol del comienzo del alba,

que tiñe siempre de luz toda la oscuridad (o maldad).

 

ORACIÓN GUANCHE A LA SOL NACIENTE.

Traducción del Dr. Ignacio Reyes García

Imagen tomada de: Mundo Guanche.

                                                                     

 

   

CAPITULO I. (I)

 

 

 

Eduardo Pedro García Rodríguez

 

2.- INTRODUCCIÓN

La primera obligación del que historia ha de ser decir la verdad sin pasión y sin lisonja...  

(José Álvarez Rixo)

 

     Desde tiempos inmediatos a la conquista y colonización de las islas Canarias, los cronistas e historiadores españoles o españófilos, vienen encasillando la cultura mazigia del pueblo guanche de manera peyorativa como una cultura neolítica, este concepto sostenido y difundido ampliamente por los estamentos oficiales y oficialistas, tienden a infundir en la población Canaria la idea de que nuestros antepasados eran unos simples cavernícolas, poco más que unos primates con palos que cuidaban de unos rebaños de cabras y ovejas, esta supuesta situación de cultura material del pueblo guanche fue esgrimida por los europeos como una  especie de dogma de fe para abrogarse un supuesto derecho de apropiación del país, mediante sangrientas guerras de  conquistas auspiciadas por las bulas expedidas por algunos Papas. Amparándose en ellas, y creyéndose portadores de una civilización supuestamente más avanzada y en nombre de un Dios, según ellos justo y misericordioso, masacraron mediante las guerras por ellos declarada unilateralmente, esclavizaron, violaron y expoliaron impunemente a un pueblo que, como el guanche, jamás traspasó sus fronteras para ofender a nadie, por el contrario fue siempre víctima de los esclavistas y piratas europeos desde el mismo momento en que éstos tuvieron noticias de la existencia de las islas en la baja edad media.

 

     Creemos que una sociedad aislada del exterior, como lo fue la guanche durante más de mil ochocientos años de su historia, hasta que los europeos mantuvieron los primeros y desafortunados contactos en el siglo XIV, y que, como consecuencia de ese aislamiento, tuvo que adatarse a los medios materiales que les ofrecía el entorno donde desarrollaban su vida cotidiana. Por consiguiente, al carecer las islas de metales factibles de ser manufacturados artesanalmente, tuvieron que desarrollar una cultura material cimentada en los elementos que podían obtener de su entorno natural, y en los cuales llegaron a ser verdaderos artífices, tal como han reconocido los propios cronistas e historiadores españoles. En cambio en los aspectos sociales y espirituales, la cultura guanche se encontraba avanzada a años luz de la representada por los “civilizados” europeos, tal como puede comprobarse en la historiografía que trata de la época. Para sustentar la idea de que la cultura de los antiguos canarios se encontraba en una fase de desarrollo neolítico, por ejemplo, no dudaron en extender la falacia de que la población guanche habitaba solamente en cuevas. Esta afirmación sostenida durante centurias no deja de ser un  infundio más urdido por los conquistadores, si bien es verdad que una parte de la población (un 20%) usaban  las cuevas naturales allí donde las había, no es menos cierto que la mayoría vivían en casas terreras construidas con piedras y techadas con lajas o torta de barro, del mismo tipo de las que construyeron los conquistadores y colonizadores en los primeros tiempos de su asentamiento en las tierras usurpadas. En aquellas zonas donde las cuevas naturales no abundaban, los guanches construían sus viviendas horadando la toba, creando cuevas espaciosas y bien ventiladas e higiénicas, concepto éste último que los europeos de la época no tenían en cuenta cuando construían sus viviendas.

 

     Por otra parte, el hecho de que  una sociedad eminentemente ganadera y semi nómada por razón de la disponibilidad estacional de los pastos, y habituada a una vida al aire libre y plenamente integrada en la naturaleza, no desarrollase una cultura netamente urbana según la concepción europea, no suponen que esa sociedad fuese cavernícola, prueba evidente de ello es la multitud de asentamientos en poblados con todas las características urbanas, como los pueblos de la isla de Tamarant. La Rasca , Lomo de La Concepción etc., en la Tenerife. Además, ahondando un poco más en el tema, en las capitulaciones habidas entre los reyes Isabel y Fernando con el bandolero Alonso Fernández de Lugo para el reparto de los despojos resultantes de la conquista de Tenerife, recoge tácitamente el reparto de tierras, cuevas, casas y heredades, en este aspecto hay que tener en cuenta que Alonso de Lugo tenía la experiencia de los repartos entre los conquistadores españoles de las tierras, aguas y casas, expoliadas en las islas de Gran  Canaria y La Palma.

 

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     Existen pueblos en el mundo cuyas sociedades no son estrictamente urbanas como por ejemplo, los pueblos autóctonos norteamericanos, los pueblos esteparios, pueblos del Sur y Centro América e incluso los Inuk, entre otros a los que no se les aplica los calificativos de neolíticos o cavernícolas, a pesar de que, como hemos dicho, no formaron sociedades netamente urbanas.

     En cuanto al término, prehistoria, que emplean los historiadores oficiales para designar los periodos de nuestra historia referentes a las épocas de los primeros asentamientos mazigios en las islas y la pre colonial, la rechazamos de pleno. Generalmente el término prehistoria se aplica al periodo de la humanidad en que no se conocía la escritura, este no es el caso de la antigua sociedad canaria pues está sobradamente probado que los guanches tenían y usaban la escritura, (al margen del soporte empleado para la misma) por tanto nos encontramos ante otra falacia histórica creada por los conquistadores y sostenida por los colonizadores hasta nuestros días. Tenemos el testimonio de primera mano vertido en las postrimerías de la ocupación, por el fraile dominico Alonso de Espinosa quien nos dice: ...aprovechándome de las antiguas pinturas que esto refieren y sirven de escritura..., como podemos ver queda confirmado el uso de la escritura por la sociedad guanche, además este extremo queda ampliamente demostrado por los numerosos paneles con signos alfabetiformes líbicos.bereber existen ten en todas las islas y reforzado por la firma de algunos guanches notorios  en  documentos coloniales expedidos durante  los primeros años de la invasión y conquista cuya grafía es similar a otras que se pueden ver en algunos grabados rupestres y que se alejan totalmente de la grafía castellana de la época.

     Así mismo, rechazamos los términos pre o poshispánico por varias razones, primero: porque España como estado conexionado no existía en los tiempos de la conquista de Canarias: segundo, porque creemos más apropiados y ajustados a la realidad los términos –pre- o –pos- coloniales y tercero, porque las primeras conquistas de las islas en todo caso no las realizaron españoles,  sino unos notables piratas y esclavistas normandos (hoy franceses).

     En cuanto a la capacidad intelectual del pueblo guanche, tan ampliamente denostada por el sistema cultural de los españoles, era con mucho superior al de éstos, como ejemplo de lo que afirmamos digamos que de los invasores muy pocos sabían leer y escribir incluso entre los capitanes e hijadalgos, de ahí, que se hicieran acompañar en sus correrías de una pléyade de escribanos. En cambio los guanches testigos y victimas de la invasión y conquista que por una razón u otra, decidieron asumir la cultura impuesta, desde los primeros tiempos de la ocupación no sólo dominaron la lengua castellana, sino que aprendieron con inusitada rapidez a leer y escribir en dicha lengua. Esto fue así hasta el punto de que las primeras generaciones de guanches de la pos conquista, ya aportaron al sistema colonial grandes dignidades en el campo de las leyes, la iglesia y las milicias, e incluso antes de la invasión de Tenerife ya había frailes canarios entre ellos podemos destacar a Idubaren, Belmanua y Antón Guanche.

     Testigos directos de la conquista de la isla de Tenerife, como lo fue Derimán, (hijo de Bentor y nieto de Benchomo) a quien después de bautizado le impusieron el nombre de Cristóbal Hernández de Tahoro, y que posteriormente tomó el nombre de su abuelo como apellido, llamándose Cristóbal Bencomo de Tahoro o Tahodio. Éste nieto de Benchomo según recoge don Juan Bethencourt Alfonso: “estudió en Sevilla, la carrera de vocero, (abogado) quien ya establecido en su patria, escribió una historia de la conquista de la cual circularon tres ejemplares manuscritos que lamentablemente se han perdido.”

     Posteriormente, conforme los conquistadores iban afianzando su dominio del país, paralelamente, aumentaban el grado de represión tanto militar como eclesiástico, contra los naturales con tal virulencia y efectividad que, exceptuando a algunas familias nobles, al resto de los habitantes consiguieron degradarlos a un estado de total brutalidad en poco más de un siglo. En América, llevaron una política similar, así vemos como pueblos que fueron poseedores de una cultura material muy desarrollada, como los Mayas o los Incas, Toltecas etc., en menos de dos siglos el colonialismo español consiguió  desenraizarlos totalmente de su cultura ancestral hasta tal extremo que hoy en día son incapaces de leer las escrituras de sus antepasados (Cuyo significado sigue prácticamente perdido para el resto del mundo.)

 

     Más cerca, en nuestro espacio geográfico tenemos ejemplos de civilizaciones destruidas como consecuencia de las invasiones de unos pueblos por  otros, civilizaciones tan avanzadas como la Persa , Etrusca o la Fenicia , desaparecieron como consecuencia del empuje de sus conquistadores, igual suerte corrió la varias veces milenaria civilización egipcia, tras la invasión árabe. Los egipcios, en una centuria quedaron totalmente desenraizados de sus ancestros hasta el extremo de que, a pesar de tener a la vista las grandiosas ruinas de su esplendoroso pasado, les eran totalmente ajenas, como si hubiesen pertenecido a otro pueblo.

 

     Otra invasión europea, en esta ocasión dirigida por Napoleón, hizo posible que los egipcios tomaran conciencia de su pasado mediante el encuentro por parte Champolion de la clave que permitió el desciframiento de la piedra de Rosetta, y con ella, el acceso a las antiguas escritura egipcias, las cuales han permitido al pueblo egipcio recuperar la dignidad y orgullo nacionales de que habían sido desposeídos. Así pues, no nos extrañemos de que a los canarios nos hayan hecho olvidar las claves necesarias para descifrar la escritura de nuestros antepasados. En este aspecto sólo nos queda esperar la llegada de nuestro particular Champolión.

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     En el aspecto del asentamiento de las primeras comunidades humanas en las islas, es abundante la literatura mítica de los autores clásicos europeos, (griegos y romanos) a los que se les supone que hacen referencias a las Islas Canarias. Estas leyendas que poseen una gran carga de romanticismo trasnochado, han sido sostenidas y divulgadas hasta la saciedad por autores posteriores, tanto europeos como canarios,  quizás  porque es mucho más cómodo para éstos continuar manteniendo una situación generalmente aceptada, aunque ésta se base en infundios manifiestos, que investigar seriamente los orígenes de la cuestión.

Esta situación acomodaticia a sido asumida por un buen número de investigadores actuales, de los cuales algunos desgraciadamente, ostentan el marchamo de canarios, los que mantienen actitudes promovidas por el sistema imperante en nuestro país durante más de quinientos años, sin que al parecer, el tiempo haya transcurrido para éstos fieles guardianes de los intereses culturales y culturizadores de sus amos de la metrópoli. Ésta siempre ha sido buena dadora de excelentes sueldos y prebendas con los que premia la tradicional fidelidad mostrada por la pequeña y mediana burguesía dependiente canaria, (funcionarios, profesores de E.G.B., profesores universitarios, parte del clero, periodistas, policías al servicio de España, etc.etc.), auténticas clases tapón que obstaculiza al resto de la sociedad canaria, el logro de sus justas reivindicaciones sociales y políticas.

 

     Esta actitud mantenida desde siempre por los intelectuales e intelectualoides canarios, viene siendo denunciada desde hace tiempo incluso por sus colegas  europeos, veamos lo que al respecto opina el escritor y periodista español Eduardo Barrenechea, en un libro publicado en el año 1978 y del que desgraciadamente, su análisis de la situación cultural de Canarias  continua estando vigente en nuestros días:

«Cuando menos, resulta paradójico que los canarios aprenden de memoria la lista de los reyes godos y no se les explique quien fue Bencomo. Se les gloria el nombre del conquistador normando francés Juan de Bethencourt o del limiado Gadifer de la Salle y nada saben de Guadarfía o de Tinguaro, conocen quien fue Benítez de Lugo e ignoran al mencey Bentore. Saben pues, con mil lujos de detalle tan sólo una de las ramas de los ascendientes que han dado origen a su actual etnia. Pero nada saben – o muy poco – de quiénes eran los pobladores aborígenes de las islas antes de la conquista. En el mismo orden de contrasentidos habría que situar la enseñanza de las ciencias naturales, donde los canarios son impuestos en unas características imperantes en la Península que absolutamente nada tienen que ver con la geología, la flora, la fauna, el clima, etc. etc., de su tierra situada junto al Trópico de Cáncer y al costado del África sahariana .»

     Por otra parte, es digno de destacar la labor encomiable de otros grupos de estudiosos de nuestra auténtica Historia formados, unos, por gentes procedentes de los estamentos universitarios y de la enseñanza en general, y otros, simples ciudadanos sin titulación universitaria, es decir, sin patentes de corso en la enseñanza o la investigación, que sintiendo un profundo amor por su Matria Canaria, dedican todos sus esfuerzos y capacidad a la investigación y estudio de nuestras verdaderas raíces (derecho elemental de cualquier pueblo, pero que en nuestro caso, son continuamente mediatizados y tergiversados por los poderes mediáticos), quienes a pesar de ser continuamente perseguidos y acosados y vilepediados, hasta el punto de que, incluso se les impide el que puedan hacer llegar sus descubrimientos o pensamientos a la sociedad canaria, para ello no dudan en Influir en las empresas editoriales y en los medios de comunicación con la “sugerencia” de las posibles pérdidas de subvenciones o prebendas que podrían suponerles el publicar la obra de determinados autores. A pesar de este cerco orquestado desde el poder, estos autores canarios  mantienen con entereza y dignidad una desigual lucha, enfrentándose al gigantesco aparato cultural montado y sustentado por el sistema colonial del Estado español en Canarias.

     Existe un tercer grupo implicado en el hecho cultural nacional canario, formado por los individuos que teniendo conciencia de la continua manipulación de nuestra realidad histórica, tanto del pasado como del presente, asisten como espectadores indolentes al secuestro de nuestras señas de identidad anteponiendo el generoso sueldo que reciben del sistema, a la realidad sociocultural que nos envuelve, manteniendo ante esta situación denigrante una actitud similar a la de los tres monos. Las personas integradas en este grupo se encuentran cómodas no adquiriendo ningún compromiso personal o colectivo con su pueblo, siendo  por tanto, su actitud más censurable sí cabe que la de los primeros.

     Es frecuente, que importantes empresas foráneas establecidas en Canarias, amenacen con retirar su publicidad de los medios canarios de comunicación sí éstos no siguen las directrices culturales e informativas que marcan las mismas. Igual actitud hacía los medios muestran ciertos organismos oficiales autonómicos. No deja de ser paradójico que determinadas empresas que sustentan sus actividades sobre la base de los monopolios, (Situación que hoy en día sólo se da en las colonias) y por consiguiente sin ninguna competencia en sus actividades económicas, mantengan regulares e importantes campañas publicitarias, mediante las cuales influyen en el control económico de los medios de comunicación, lo que naturalmente conlleva el control ideológico de los mismos.

     El maziologo y lingïísta, Aknar n – Ayt Unaga.  (Alias: Manuel Suárez Rosales.) con su fina visión de la problemática cultural y económica de Canarias, en una interesante conferencia pronunciada en Barcelona, España (julio de 2001), analiza con detenimiento la realidad de nuestro país. De dicha conferencia extractamos los siguientes párrafos: «Taknara, esto es, la nación canaria, es una realidad histórica prácticamente desconocida en Europa. Tanto los medios de comunicación masivos de la Metrópoli como los de la colonia ocultan sistemáticamente esa realidad, y en los libros de texto se aprende en Taknara todo lo concerniente al enemigo histórico de esta nación insular norteafricana, pero nada acerca de la misma. La alienación cultural de los canarios es, pues, consecuencia del etnocidio practicado desde hace siglos por España en Taknara para potenciar la dominación política, cultural y económica sobre éste país de estirpe mazígia. (“beréber”) No obstante, pese a  la imposición por parte de España a los canarios de la amnesia colectiva, la resistencia canaria al ocupante hispano nunca desapareció del todo, manifestándose incluso en otras antiguas posesiones coloniales de España, como en Cuba, donde siete canarios alcanzaron el grado de general en el ejército Libertador cubano».  

Bajo estas líneas, a la derecha, algunos aspectos de la escritura de los antiguos canarios, a la derecha signos procedentes del Barranco de Candia, en la isla de Ecero o Hero (Hierro), (según un grabado de Sabino Berthelot.)

     Bajo éstas líneas a la izquierda, panel con grabados alfabetiformes localizado en el Roque Bentaiga, Gran Canaria. Obsérvese la coincidencia de algunos de los signos con las firmas castellanizadas de los guanches Gonzalo Afonso Tabares y Alonso Sánchez. A pie de página a la derecha, firmas de los Penúltimos Menceyes de Tenerife según Leopoldo de la Rosa Olivera, (en: Antonio de la Nuez Caballero, 2001.)

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     Los colonizadores han venido manteniendo sin ningún tipo de rubor, la falacia de que nuestros antepasados fueron totalmente exterminados por sus ejércitos, como un medio más para desenraízar los sentimientos nacionalistas canarios. Son innumerables los estudios científicos realizados por los eminentes antropólogos canarios y europeos que han demostrado todo lo contrario, aún así, el sistema persiste en sostener la burda patraña de nuestro exterminio, en algunos casos valiéndose incluso de algunos canarios de servicio que ocupan puestos relevantes dentro del sistema educativo español implantado en  Canarias, en un vano intento por minar nuestro orgullo de pertenencia y de raza.

     El eminente científico canario D. Francisco García-Talavera Casañas, haciéndose eco de esta realidad que hemos expuesto publicó un interesante artículo en el que recoge algunos aspectos de la lucha burocrática mantenida por nuestros antepasados en defensa de sus costumbres e identidad como pueblo diferenciado del colonizador, dado su interés para los temas tratados en este trabajo, nos permitimos reproducir dicho artículo, el cual su autor titula: Guanches del siglo XVII: La Historia se repite.

     “Ahora que aún suenan los ecos del traslado de la Virgen de Candelaria a La Laguna de Aguere, así como los polémicos sucesos del Corpus de La Orotava , nos parece oportuno sacar a colación unos acontecimientos que confirman el dicho de que la Historia se repite.

Los hechos ocurrieron durante las festividades del día de Candelaria de 1588. Dice al respecto un documento recientemente publicado (M. Fariña, 1997), presentado en La Orotava , en diciembre de ese mismo año, por el guanche Pedro Hernández: "...Todos los años, por el día de Nuestra Señora de Candelaria se hace procesión de la Casa de Nuestra Señora hasta la iglesia de San Blas (...) que la Imagen sale en sus andas y en procesión de llevarla sobre sus hombros los Naturales que descienden de los Naturales que eran antes que la isla se ganase y en contorno y en redondo de la dicha Imagen suelen ir todos los Naturales porque es fiesta suya, y la Imagen les pareció a ellos mucho tiempo antes que cristianos ganasen la dicha Isla (...) y estando en este uso antiguo e posesión, el día de Nuestra Señora deste mes pasado de febrero, continuando los dichos Naturales su posesión e costumbre, queriéndose hacer la dicha procesión, cuatro de ellos tomaron las andas de dicha Imagen, yendo los demás junto a ella y la sacaron desde su altar, trayéndola a la capilla de la dicha iglesia, de donde se recomenzaba a hacer la procesión. Y trayéndola sobre sus hombros los dichos Naturales, y estando congregada mucha gente, el dicho Cristóbal Trujillo de la Coba , y Gaspar Yanes, Regidores y otros, con alboroto y escándalo, diciendo el dicho Trujillo que tenía comisión del Gobernador e que venía en su lugar, e con vara de justicia en las manos, fueron rempujando a los dichos Naturales y llegando a los que tenían las dichas andas por fuerza, y sin reverencia de Nuestra Señora se la quitaron por fuerza, y porque los dichos naturales con modestia y mansedumbre decían e requerían al dicho Trujillo de la Coba que no les quitase de su posesión e que aquello les pertenecía por ser Naturales, el dicho Trujillo y los demás les afrentaron delante de la dicha Imagen llamándoles de bellacos e majaderos e pícaros, y en son de quererlos afrentar les decían que eran unos Guanches de baja suerte".

     A partir de ahí se sucedieron los pleitos y demandas de justicia por parte de los guanches ante la Real Audiencia colonial, reclamando sus derechos. Pero lo que más llama la atención, incluso a mí, que llevo muchos años en el tema, es la cantidad de guanches -más de un centenar- con nombres y apellidos castellanos y portugueses, pero a los que se sigue considerando como naturales (guanches) a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, unidos ante la justicia en causa común, frente al poder religioso y civil.

Con toda probabilidad, Fray Alonso de Espinosa hablaría con alguno de ellos para obtener información de primera mano durante la elaboración de su famosa «Historia de Nuestra Señora de Candelaria".

Así, con el mencionado documento fechado en La Orotava el 31 de diciembre de 1588: "...compareció Pedro Hernández en nombre de Francisco Hernández, Juan Fernández, Luis Rodríguez, Francisco González, el capitán Pedro Rodríguez, Salvador González, Alonso Rodríguez, Juan Rodríguez, Diego Díaz de Vera, Antón Sánchez, Andrés Hernández, Lázaro Sánchez, Rodrigo Martín y los demás sus consortes, todos guanches naturales de Candelaria".

     Y como, por lo que se ve, el pleito continuó durante largos años, a este documento le sucedieron los siguientes:

"En La Laguna, el 2 de febrero de 1601, otorgan poder a Lázaro Sánchez, en representación de Juan Gaspar, Francisco González, Pedro Delgado, Juan de Torres, Pedro Martín, Bastián Hernández, Francisco González el Mozo, Pedro Díaz, Amador González, el bachiller Luis García, Antón García, Diego de Torres, Juan de Torres, Francisco de Torres, Gaspar Díaz, otro Luis García (...) por nos e por los demás naturales (guanches)».

"En Garachico, el 19 de marzo de 1601, Juan de Mena el Viejo y Juan de Mena el Mozo, Martín de Mena, Diego de Mena y Pedro de Mena, Melchor Asencio, Antonio Estévez, Juan de Betancort y Pablo de Betancort, Miguel González, Baltasar Asencio, todos naturales (guanches) y, vecinos de las bandas de Daute, otorgan poder a Juan Marrero, natural y vecino de Candelaria».

"En Candelaria, el 18 de marzo de 1601, Pedro Hernández, Fernando Pérez, Juan Pestano, Marcos González, Gaspar Pérez y Luis Hernández naturales (guanches), otorgan Poder a Juan Marrero, guanche, para que los represente ante la Real Audiencia de Canaria. En un documento aparte, carta de poder a Juan Marrero concedida por los naturales de Candelaria, el capitán Juan AIbertos, Leonardo Rodríguez, Juan Cabrera Real, Juan López de la Fortaleza , para que prosiguiera el pleito en curso".

"En Buenavista, el 18 de marzo de 1601, Felipe Martín y Juan Delgado el Viejo, Luis Martín y Luis de Ibaute, Melchor Jácome, Diego Jácome, Gaspar González del Valle, Antón Martín, Antón Pérez, Leandro Martín, Nicoloso Martín, Lorenzo Hernández, Pedro Martín Betancort, Manuel Martín, Amador Hernández, Juan Rodríguez del Valle, Luis Martín y Pedro Martín (hermanos), Sebastián Hernández, Baltasar Guerra, Gaspar Díaz, Bastián González, Domingo Hernández, Baltasar Díaz y Esteban Martín, naturales (guanches) y vecinos del Beneficio de Daute, dan poder a Juan Marrero, natural de Candelaria".

"En la Orotava , el 21 de marzo de 1601, Juan de Rivera, Cristóbal de Palanzuelos, Juan de la Sierra , Agustín Hernández y Juan Hernández, Domingo Rodríguez, Alonso Pérez, hijo de Inés Pérez y Martín González, vecinos de Güimar, y naturales de la isla de Tenerife, otorgan poder a Juan Marrero...".

     A esta larga nómina de guanches podemos añadir algunos más, reseñados en otros documentos de la época. Así, en la probanza de nobleza de la familia Armas-Negrín de Tenerife se presentan como testigos en La Laguna , Buenavista y S. Pedro de Daute (Garachico), en 1568: "Juan Luis, natural de Tenerife, Juan de Regla, también guanche, Marcos Rodríguez, igualmente guanche; los guanches de 100 años Hernando Delgado y Rodrigo Hernández, Pedro González, también guanche..."

     Y en los protocolos de Sancho de Urtarte, entre 1573 y 1583, referidos al Valle de Güímar, aparecen los siguientes guanches: Juan Fernández Hidalgo, hijo del mencey don Fernando de Anaga, Miguel de Güímar, Hernando de Baute, antiguo hidalgo guanche de Naga, casado con doña Ana, hija del mencey de Abona; Andrés de Güímar, casado con doña María, hija del mencey de Adeje, apellidado también Llerena y gran defensor de sus hermanos guanches ante los Reyes de España; don Juan de Tegueste, pariente del mencey y abuelo de Francisco Hernández, mayordomo de la ermita del Socorro en 1588. Todos estos notables guanches vivían en Candelaria. A su vez, en Chacaica Güímar, (Actualmente Ayuntamiento del Rosario) entre otros vivía el guanche Mateo de las Casas, junto a varios canarii de Tamarant (Gran Canaria.)

 

Ilustraciones:

(1) Firma de D. Alonso Sanches, natural de Tenerife, es decir, Guanche.

(2) Firma de D. Gonzalo Afonso Tabares, 1538

 

---» Continúa

Canarias, Enero 2012