Canarias hambrienta y no despierta

Más de 500. 000 canariøs en la miseria, 1 de cada 3 canariøs pasa hambre.

 

 

«» Rukaden Ait Anaga

 

 

Más de 500. 000 canariøs en la miseria. 1 de cada 3 canariøs pasa hambre. Y 1 de cada 2 está a punto de exclusión social; Eso según los cánones de medida de quienes ocultan con cifras y frases que en realidad tratan de maquillar la verdadera situación socio-económica del Pueblo Canario. Es decir, que al menos la mitad de los canariøs no llega a fin de mes, porque la mayoría de nuestra clase obrera no percibe más allá de los 800 € mensuales, siendo el sueldo Stadard unos 600 € mensuales, los que tienen la suerte de percibirlo; Y es una obviedad decir que con 600 € una familia normal no llega ni a mitad de mes...

 

Frente a esta situación de miseria colectiva, asistimos diariamente a las carnestolendas de la clase política, de las mamandurrias y de la abrumadora y aterradora indiferencia de un pueblo domesticado y amodorrado, situación ésta de la que no se salvan ni muchøs que se supone tienen clara esta situación y la necesidad de cambio.

 

El triunfo de la propaganda del NO-DO espanol es tan apabullante que incluso hace estragos entre nuestras filas, y a veces uno se pregunta si de verdad somos “animales racionales” o somos simplemente números, tele invidentes con una caja tonta en lugar de cerebro, porque hay algo que debería bastar para poner las cosas en su sitio y la etiqueta adecuada a cada cual; Frente a toda la argumentación y la retórica ficción que empleemos todos, hay una realidad incuestionable y abrumadora que habla por sí misma con razones de peso superiores a cualquier intento de decir lo contrario, y es más allá de la situación personal de cada unø, es que según las cifras del título, cada canario conoce casos de autentica miseria, de penurias económicas que solo se veían en esta tierra tras la post guerra civil espanola, de tristes y penosas consecuencias en esta tierra. Eso debería bastar para abrirle los ojos a cualquiera que quiera ver, y lo demás es intentar justificar lo injustificable.

 

La verdad es que no puedo evitar las nauseas cuando veo noticias de este tipo y calado, y compruebo la frialdad con que la mayor parte de la ciudadanía pasa olímpicamente incluso de sentir pena por tan lamentable situación, mientras se indignan por que una tv cualquiera no emite unas campanadas de fin de año desde un sitio u otro, como si, estando pagada por los impuestos de todos, algunos sitios tuvieran la exclusiva, como si fuera más importante esa mentecatada que nuestros niños crezcan desnutridos y por tanto con taras o limitaciones en su desarrollo y su inteligencia, tal como denuncié ya hace algún tiempo, cuando se dio a conocer el anterior Informe de Save the Children.

 

Dudo, dudo mucho de que mucha de esta gente tenga derecho a ser calificados como seres humanos, cuando el 31 de este mes, celebren alegremente el cambio de año, en mesas abarrotadas con todo lo que la televisión les dice que tienen que celebrarlo y se deseen mutuamente felices deseos, sin reparar que, quizás mirando por la ventana comprueben que haya conocidos/ as que ni siquiera puedan alegrarse salvo el de estar vivos para seguir sufriendo los embates del hambre o penurias sin cuento; Dudo mucho que pueda calificarse de seres humanos a quienes miran por encima del hombro o miran a otro lado cuando ven la miseria y penurias de sus convecinos, pero en estas fechas hipócritamente hasta les dan palmaditas en el hombro, “porque estamos en navidad” y toda esa farsa consumista.

 

Antes sentía tristeza, ahora siento rabia; Rabia y otras cosas que serían peligrosas para mí que las dijera tal como las pienso. Si yo soy el raro, el extremista, el anti sistema o la etiqueta que cualquiera le dé la gana de ponerme, estoy bastante orgulloso de serlo por indignarme ante la injusticia y la sin razón. Sí, soy todo eso y mucho más, y bastante orgulloso de serlo; Prefiero ser “eso” que no un hipócrita, una mala persona que se regodea ante el sufrimiento de los demás, que trata de aliviar su conciencia [Si la tuviera] siguiendo una costumbre, la de “apenarse y condolerse” solo en estas fechas, dedicando unos pocos euros en ello, darse golpes de pecho seguidamente para que todo el mundo vea “lo buenas personas que son”, y a seguir pisoteando a quienes sean socialmente más débiles. Dando un juguete a un niño para reyes o en navidad, y el resto del año da igual que se muera de hambre o muera de una enfermedad absurda y que tiene cura con esos pocos euros...

 

Repugnante, no puedo calificar de otra manera todo esto, y la verdad sea dicha, hay veces que todo esto me supera y ganas dan de dejar de ser quien uno es, y abrazar otras estrategias y tratar de solucionar las cosas de otra forma; Es en momentos como estos cuando uno puede llegar a entender algunas cosas que normalmente, como mínimo “matiza bastante...”

Desde la Vieja Fortaleza Menceyato de Anaga  

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