La Abstención Activa Anticolonial

en los procesos electorales convocados desde el reino hispano.

 

«» Rukaden Ait Anaga

 

Decía yo hace poco, que realmente a nosotros no se nos ha perdido nada más allá de nuestra Aguas Territoriales [Aunque como tales solo las reconozcamos nosotros], porque como decía el 19 Octubre de 2015: “...en la colonia de Canarias, las cosas seguirán igual de jodidas, gobierne quien gobierne en los madriles, por lo tanto, que voten allende el estrecho, nosotros como no pintamos nada, tampoco les
votamos...” Es de Perogrullo, de sentido común, entender que el porcentaje de canarias/os y residentes con derecho a voto, siendo inferior al millón de votos, vamos a decidir nada frente a 15, 18 ó 20 millones de espanoles. Es que se necesita ser muy tolete para suponer que se va a dar la única posibilidad, que no va a darse, de que los votos canarios sean indispensables para formar gobierno o tomar decisiones de calado que afecten al Archipiélago; Principalmente por dos razones principales:


a- Ni sumando los votos de todos/as los/as Conmatriotas podríamos tener al menos ese único voto teórico necesario.

b- Los votos de los partidos “nacionales” están sometidos a la disciplina de los madriles; Que sean votos conseguidos “en Canarias no asegura nada más que su obediencia a los madriles”, y los de CC-PNC ya
sabemos a quienes sirven por su “ración diaria de lentejas”.


Es por tanto una necedad pensar siquiera teóricamente que participando en las elecciones españolas podemos arreglar alguno de los problemas de la Matria, por la sencilla razón de que aún sumando todos los votos canarios, siempre serán una aplastante minoría frente a espana, y sujetos por el dogal que significa una legislación diseñada y construida para que no podamos hacer otra cosa que patalear, pues estamos sometidos a un supuesto régimen democrático sujeto a una constitución que legitimizó la continuación de un franquismo actualizado. Sujetos al juego de mayorías y minorías “supuestamente democrático” sin contemplar nada más que el número de votos y sin entrar en otras consideraciones de tipo histórico, político, económico, etc. para las Islas Canarias; “Una misma ley para el león que para la gacela, no es Igualdad o Democracia, es Opresión para la gacela...”


Otra cosa muy distinta son las elecciones locales, aunque sean convocadas desde el reino hispano, por una razón puramente natural, objetiva y estratégica; Vivimos aquí, y aunque no podamos influir en los acontecimientos metropolitanos en ningún sentido, aquí si es posible “El voto [O abstención] como elemento desestabilizador”, asaltando las instituciones locales e insulares desde donde se impulsaría la “recuperación socioeconómica de nuestro pueblo a la par que se difunde la información en que se basa nuestro ideario y se difunde nuestra Cultura e Historia verdaderas, la Ancestral y la moderna”. Sería de estúpidos no hacerlo así, y será de estúpidos que nos acusen de “participar solo cuando nos interesa, solo cuando nos es rentable”. Es de estúpidos pedirnos que nos suicidemos políticamente, y sería igualmente estúpido que “jugáramos con las cartas y reglas del enemigo, y jugáramos a lo mismo que él”. No podemos permitirnos ese error.


Se nos podrá decir que si realmente no decidimos en nada, tampoco va a significar nada el hecho de que nos abstengamos; Es cierto, pero es un gesto de resistencia, de oposición al régimen colonial que,
independientemente de si sirve o no sirve de indicador de nuestra influencia sobre el Pueblo Canario, es un ejercicio de autodisciplina, un acto político que me identifica y me define, que me acostumbra a seguir las directrices que desde los Órganos Nacionales se impartan, que me ayuda a ser disciplinado como obrero constructor y defensor de la Matria, me estimula para anteponer siempre el interés general por encima del mío particular... ¿Somos por eso oportunistas? Y si lo somos, ¿Puede alguien pedirnos que luchemos en inferioridad de condiciones con las condiciones de la caballerosidad de la caballería andante medieval? Un tal Bartolomé de las Casas escribió dos Breves Relatos, uno sobre la destrucción del África y otro sobre la de las Indias, en que se narran los hechos protagonizados por esa caballería espiritual, grialica, apostólica y romana. Estamos pagando esas consecuencias todavía y por eso mismo nuestro deber es aprovechar
cualquier debilidad que podamos, cualquier resquicio en el dogal represivo jurídico-económico que se nos impone, en nuestra legítima lucha de Liberación Nacional.


Eso incluye, si preciso fuera, usar la discrecionalidad de nuestro voto “para ayudar a que el enemigo se autodestruya tomando decisiones erróneas” por decisiones populistas en base a ‘sondeos de opinión,
votaciones populares o referéndum de cualquier clase’, peticiones públicas, ILP, etc. Votar o no votar, o votar según qué cosas, se puede transformar en un arma política efectiva en un momento dado por
las razones que sean; No aprovechar la ocasión de “darle al enemigo” es algo que no podemos hacer, pues todo cuenta para la derrota. La Victoria estará compuesta de miles, docenas de miles de pequeñas
victorias sectoriales, la suma total de lo que en apariencia son solo insignificancias de escasa relevancia, pero que todas juntas significan la Independencia y Descolonización de Nuestra Matria y la construcción de un País Libre y Soberano, regido por los principios de Democracia Plena y Justicia Social.

 

26 Octubre 2015

Desde la Vieja Fortaleza Menceyato de Anaga  

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