Sur de Tenerife: algo más que turismo

 

«.» Wladimiro Rodríguez Brito *

Agricultura sobre jable en el Sur de Tenerife

 

[... Hemos de hacer una lectura que dignifique la manera de gestionar un medio cargado de dificultades, que hemos revalorizado con trabajo de una manera inteligente. En una palabra, una dignificación de un pueblo que ha luchado ante una naturaleza adversa (sorribas, jable, búsqueda de agua), y que, aún hoy, tenemos un potencial agrario importante, que hemos de cuidar...]

En la historia de las Islas ha predominado la ley del péndulo, ahora la viña, ahora la cochinilla, ahora el turismo..., parece razonable no poner todos los huevos en el mismo cesto, eso lo solemos decir, sin embargo, los hechos son otros. En la actualidad, el foco que alumbra, la referencia predominante, es el turismo, tema este que no requiere debate y que tenemos que cuidar. Sin embargo, nos equivocamos si no hacemos referencia y leemos una cultura, un paisaje, un paisanaje, en un territorio cargado de dificultades para la actividad agraria, domesticado por nuestra gente con una referencia que nos enorgullece de sabiduría, esfuerzo, trabajo, para hacer productivo un territorio en el que la pluviometría y el suelo hacen que cada surco, cada frutal, sea una respuesta de un esfuerzo inteligente, de un pueblo..., las huertas de jable, Agache, Ifonche, las cuevas y canteras para su obtención de Jable de Chimiche a Vilaflor, y otros puntos aislados (Fasnia, Arico, Las Fuentes, Arafo, etc., etc.).

No ponemos en tela de juicio lo que ocurre entre Granadilla y Santiago del Teide, uno de los núcleos turísticos más importantes del Archipiélago, tema que, como ya he señalado, hemos de cuidar en dicho plano. No obstante, hemos de leer el territorio, más frecuentado por lo mismo, paisaje rural y urbano, restaurantes, entornos de las vías de comunicación, cultura y gestión del territorio. Tenemos que plantearnos cómo dignificar, valorizar y presentar a los visitantes nuestros paisajes y nuestros paisanos..., desde los eres [1], el gofio de cosco, las aulagas y los balos, los pinos de Vilaflor y las retamas, los almendros sobre lavas casi calientes, a las viñas en cepas, los cultivos de hortalizas, las galerías de agua y la cultura del agua, canales, presas, estanques, los cultivos en jable como una tecnología avanzada ante la adversidad de la naturaleza..., en una palabra, el hombre, que aquí no ha sido un elemento pasivo.

Hagamos lectura del siguiente cuadro, en el que es muy expresivo los surcos que sobreviven en el sotavento insular:

Hemos de destacar que el sotavento de Tenerife aguanta con un patrimonio de suelo cultivado importante, suelos cultivados bajo riego, siendo muy significativo el papel que juega la administración y la iniciativa privada en la gestión del agua: infraestructuras, comunidades de riego, instalaciones, prioridades en el buen funcionamiento de las mismas. Señalar que no siendo menos importante la relación de la agricultura con el entorno: mercadillos, ambientes culturales con la agricultura, ferias, encuentros, agricultura y el entorno, los productos de la tierra, la incorporación de frutales de secano a la economía local y el turismo..., almendros, higos pasados, otros cultivos en jable, como el caso de la vid, el olivo, los higos picos.

El jable como cultura que se extiende de Arafo a Ifonche, el almendro en Vilaflor y el oeste de Tenerife (Guía-Santiago). Los mercadillos y el campo. El sotavento de Tenerife: turismo, agricultura y cultura. El jable como paisaje, como gestión de recursos de Agache a Vilaflor: de los eres [1], las galerías a las desaladoras, de los pinos de Vilaflor a la barrilla, y a los campos de golf en la diversidad del sotavento tinerfeño.

Hemos de hacer una lectura que dignifique la manera de gestionar un medio cargado de dificultades, que hemos revalorizado con trabajo de una manera inteligente. En una palabra, una dignificación de un pueblo que ha luchado ante una naturaleza adversa (sorribas, jable, búsqueda de agua), y que, aún hoy, tenemos un potencial agrario importante, que hemos de cuidar, vincularlo al turismo, no solo en los mercadillos yen la alimentación de los turistas en los hoteles, sino también en fincas visitables, degustación de productos de la tierra, bodegas, o restaurantes. La agricultura no es parte del pasado, es también presente y futuro. Tenemos que creerlo con compromiso por los que hacen los surcos en la piel de esta tierra. La recuperación de los frutales abandonados (higueras, almendros, tuneras), son parte del ayer, pero también del hoy y del mañana.

[1] (Charco en un barranco cubierto de arena que los guanches utilizaban para aprovechar el agua para beber)

* Doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna

 

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