Suecia,
el paraíso perdido de la socialdemocracia
José
Luis Valdés
En los años 70, trabajando en la marina
mercante sueca, llegó a mis manos el
libro “Suecia infierno y paraíso”, escrito a finales de los 60 por el
periodista italiano Erico Altavilla[1]. Con
conocimiento de la sociedad sueca de esa época, considero que el libro era
bastante realista sobre las condiciones reales de este país de aquellos
tiempos, el cual estaba considerado como
el modelo de la socialdemocracia europea en cuanto a avance social y reparto de
la riqueza, sin cambiar el modelo social de explotación capitalista. Situaban a
este país como experimento hacia una tercera vía, independiente del modelo
ultraliberal americano o el modelo socialista soviético.
Tengo que
decir que el experimento funcionó durante unos años, gracia a la coyuntura
económica que tuvo Suecia tras la Segunda Guerra Mundial, la cual mantuvo toda
su industria intacta al posicionarse “neutral” en la guerra, no sufrió el
impacto destructivo sufrido por otras naciones europeas, igualmente por ser un
país grande y rico, con una población reducida.
Durante los
años sesentas y setentas el nivel de vida de los suecos creció, situándose a la
cabeza de los países desarrollados del Mundo, en cuanto a temas sociales como
laborales. Suecia pasó de ser un pueblo de emigrante hacia America, como
Canarias, a convertiré en un país de inmigrantes, importando mano de obra, en particular,
de Italia y Grecia. Muchos canarios y canarias
ilusionados con el estado de bienestar de los suecos, cruzamos las fronteras
europeas y nos acercamos a trabajar a este país, y algunos nos incorporamos a
trabajar en su marina mercante, la cual era una de las flotas más grandes y
bien pagadas del Mundo. Suecia fue vanguardia en cuanto a ayudas sociales a las
familias y en particular a la madre soltera, a las cuales se le concedía todo
tipo de ayudas y derecho a la vivienda, el Estado se encargó de los costos de
la separación de las parejas y de pasarle a la madre o al padre, que se hacían
cargo de los hijos, la paga obligatoria por separación hasta los 18 años. Hoy
día, sigue manteniéndose este derecho, pero casi es la misma cantidad
que desde hace veinte años, estas cantidades se le descuenta de la nómina de
los padres con derecho a pagar al cónyugue. Lo mismo pasa con la ayuda que aporta el
Estado a la manutención de unos 100 euros mensuales.
Sobre el
sistema educativo, Suecia sigue manteniendo la educación gratuita y el derecho
a la comida y a los libros escolares, las familias no tienen la obligación, como
en el Estado Español, de la compra del uniforme, ya que los niños van con su
ropa de calle al colegio, pero, con los recortes económicos ha perdido calidad
la enseñanza y la propia manutención de los escolares. Donde más se han visto
los recortes y los cambios en Suecia es en la sanidad pública y en los derechos
laborales de los trabajadores y pensionistas. Sobre la sanidad, diré que se ha
convertido en una sanidad mediocre de copago, donde este año han subido la
consulta al médico de la seguridad social en 160 kr = (17 euros), lo mismo pasa
con los medicamentos, cuyos precios es tres veces superior a lo que cuesta en
España. Hay falta de médicos, enfermeras y especialistas, ya que los médicos
suecos emigran a Noruega u otros países en los que les pagan más, lo que obliga
que Suecia a la vez importe médicos y especialistas de países con ingresos
inferiores a los suecos.
Sobre el
tema de las pensiones, en los años 60 y 70 los marineros suecos podíamos dejar
de navegar con derecho a una pensión a los 55 años, pero en los años 80 el
Estado se apropió de este fondo de pensiones de los marinos y catalogó el
trabajos duro de la mar como un trabajo liviano en tierra, aplicándonos el
sistema estatal de pensiones hasta ahora a los 65 años, el cual, ha sido
ampliado a los 67. Lo curioso es que los oficiales y capitanes, que tienen un
trabajo más liviano que los marineros, se pueden jubilar con la pensión máxima
a los 61 años, sin perder porcentaje de derechos. Según el primer ministro
sueco, el conservador Fredrik Reinfeld, ha declarado -hoy
día 7 de febrero de 2012-, que el derecho de jubilación debe ser ampliado hasta
los 75 años, pero ellos, los políticos, se jubilan con 55 0 60 años. Este Sr.
utiliza toda su demagogia declarando que la población sueca hoy día vive más
años, o tiene más promedio de vida que en el pasado. Las cantidades que
cobrábamos los trabajadores anteriormente si nos jubilábamos a los 61, la han
pasado a los 63, y la que cobrábamos si nos jubilamos a los 65 la han pasado a los 67. Las
pensiones normales en la actualidad están rondando entre los 800 euros a los 63
años, y los
El paraíso
social, del cual nos hablaba Erico Altavilla en su
libro, ha desaparecido en gran parte del contexto social sueco, en gran medida
fruto del reformismo de la socialdemocracia, la perdida de poder de los
sindicatos, por la venta a la patronal y por la bajada de pantalones de sus
dirigentes, bastante parecido a lo que sucede actualmente en España con el PSOE
y los sindicatos vende obreros de UGT y
CCOO, unido a la política de derecha de los últimos Gobiernos conservadores y
social liberal del llamado "socialismo" europeo.
En la práctica,
la experiencia de Suecia nos demuestra que el experimento sueco fue un fracaso del
reformismo pequeñoburgués y que sin una revolución social, mayor reparto de la
riqueza, y sin socialismo obrero auténtico en donde la propiedad privada de los
medios de producción mayormente pase a ser colectiva y administrada por los
propios trabajadores, seguirán existiendo las condiciones de desigualdad social
de la sociedad clasista. Por tanto, la clase trabajadora de todos los países y
pueblos del mundo tiene que luchar hasta derrotar el capitalismo.
POR UNA
CANARIAS LIBRE Y SOCIALISTA
INDEPENDENCIA
Y SOCIALISMO
[1] Suecia, Infierno y paraíso