Reflexión
sobre la abstención
Isidro
Santana León
Como
muchos quieren hacer ver, la abstención no es una opción caprichosa, sino
oportuna y eficaz, si se quiere y se es valiente para cambiar el estatus.
Vivimos bajo el dominio de un Sistema que, ayudándose de
las técnicas más sofisticadas de la comunicación e información, controlan a
los seres humanos cada movimiento que hacen en sus vidas, desde el momento en
que nacen hasta cuando quieren que mueran. Se nos obliga a pasar por el redil y
rendirnos ante los intereses mezquinos del FMI, Banco Mundial, Banco Central
Europeo, oligopolios de la alimentación, de la energía, de la telefonía, del
libre albedrío y usura de la banca, de los mercados prestamistas, los grupos de
presión etc., asesoradas estas sectas mafiosas con profundos y detallados
estudios sociológicos, antropológicos, psicológicos y de mercado. Es la nueva
forma de esclavizar sin el látigo, pero que aherroja a la humanidad sin que
exista forma alguna de romper esta cadena que velozmente se ha apoderado de
nuestra débil libertad.
De
todos es sabido y de muchísimos padecido, las injusticias que se padecen en
Canarias, en España y en Europa, amparada toda esta criminalidad sobre los
pueblos por un régimen diseñado para que nadie lo pueda mover ni cambiar. Si
miramos detenidamente los ejemplos de Grecia, Portugal, España…, no podemos
obviar que, aún votando a representantes políticos con aparentes ideologías
antagónicas, todos terminan al servicio, no del pueblo que los elige para que
defienda sus intereses, sino de los grupos mafiosos arriba mencionados, ya que
son los que les marca la política a seguir, lógicamente a cambio de
privilegios: de ahí toda la corrupción institucional. El Sistema está
perfectamente blindado para que nadie que participe de él se salga de la fila,
pues tenemos como ejemplo al Juez Silva que, o traga con la corrupción o es víctima
de ella.
No
estamos ante un problema ideológico o de partidos. Los electos por el pueblo,
inexorablemente perderán esos principios que dicen defender en campaña
electoral, desde el primer momento que empiezan a formar parte del Sistema: se
convertirán en sus gestores. Observando y analizando que el Régimen no se
puede cambiar desde dentro, que con él no se puede combatir de forma limpia ni
honorable a través de las urnas ni de las instituciones llamadas democráticas,
esto es, si queremos un futuro mejor para las venideras generaciones hay que
derribarlo. La única forma de abatir un Sistema tiránico que se ha podrido
hasta la médula y no tiene vuelta atrás, es deslegitimándolo: no autorizarlo
con tu voto o participación. Por eso, los imperiosos llamados de los partidos a
la participación, aunque sea en blanco o nulo –hasta los muertos a veces
votan– porque conocen a la perfección que nuestro voto es la firma que les
autoriza sus fechorías.
Hay
quienes dicen alegremente que la abstención obedece a una actitud de desinterés,
comodidad o anomía, cuando abstencionistas conscientes quizás hayan más de lo
que se creen. Yo también puedo decir y casi constatar, que la mayoría de los
votantes lo hacen por manipulación y sin conciencia alguna de sus actos, pues
no se puede concebir que quienes ayer votaron a la “izquierda” después lo
hagan a la derecha sin la mínima reflexión. En lo práctico, el gran aparato
de propaganda está en manos del Sistema y es más probable que éste influya
sobre los participantes que sobre los abstencionistas. Sé que hay mucho miedo a
la abstención porque la clase política al servicio del capitalismo ha perdido
toda la credibilidad. Esto es en términos generales.
Particularmente en Canarias, el hecho de participar en estas
u otras elecciones no sólo nos va a seguir eternizando esta vida de esclavitud
física y moral, sino que, además de estar legitimando un colonialismo abusador
impuesto por España, también se hace con el neocolonialismo europeo que nos
llama eufemísticamente RUP (Región Ultra Periférica). Por la parte que me
toca, es doloroso ver cómo algunos grupos denominados independentistas se
presentan a estas elecciones, pasando rápidamente de “soberanistas” a
ultraperiféricos.
El
destino y la libertad de Canarias, nuestra independencia y soberanía nacional,
no se alcanza precisamente en el marco europeo, ya que somos una colonia: un
territorio extralimitáneo de España y con un enclave geográfico axiomático
en África. Nuestro derecho a la soberanía se demanda en el marco de las
Naciones Unidas y en otros estamentos internacionales, que no es precisamente la
metrópoli. Por todo lo dicho, de forma democrática, le pido a mi pueblo la
abstención. No votes.
18/05/14