El pueblo palmero teme hablar

 

 

 

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Recorrí las obras de la nueva playa de Santa Cruz de La Palma, haciendo unas fotos, motivado por el nerviosismo y la inquietud que en la calle se vive, no ya por la obra en si, sino por quienes serán, al fin y a la postre,  los que trabajarán en ella.

 

Algunas personas comentan muy afligidas y con mucha pena que el personal que allí va a trabajar en su mayoría será “peninsular” (entiéndase español-godo) marginando a los palmeros y canarios en general. Estuve preguntando a unos trabajadores, en la calle, junto a una de las entradas de la obra, quién los había contratado y se encogían de hombros y miraban mucho a su alrededor por si alguien lo estuviera vigilando. Pero si me comentaron algo, con mucho precaución, que de momento había una empresa de subcontratas que hace los prismas, que es de la isla, pero que cuando empiecen de lleno las obras iban a venir mucha gente de afuera.

 

¿Dónde están los políticos que nos representan? pues no se si sabrán que el pueblo palmero, a nivel insular, necesita trabajo para atender la familia, pagar las hipotecas etc., para vivir dignamente en su propia tierra sin verse obligados a emigrar.

 

Yo voy a dar mi opinión sobre esta trama, por así llamarla, que se cierne sobre La Palma y nuestra ingenua y confiada gente; quizás lo que se pretende con lo que se está haciendo es que los canarios/as nos cansemos y malvendamos nuestras propiedades y nos marchemos de aquí y, al mismo tiempo, llenarlo con gente de afuera para, de esta manera, seguir asegurándose la colonia de Canarias indefinidamente. Es tal y como yo lo veo, y siento no equivocarme, pero los hechos están ahí para quien quiera verlos y analizarlos en  lugar de mirar para otro lado como si la cosa no fuera con nosotros.

 

 

* Reportero René Acosta