Petróleo canario, versus Hidroeléctricas españolas en Colombia

 

Pedro J. Brissón *

 

    Sigo con expectación y desde Colombia las manifestaciones que se están realizando en mi patria; “Canarias”, contra las prospecciones petrolíferas que pretenden beneficiar a la compañía Repsol y a los políticos que más empeño ponen en expoliar a este archipiélago. Lo más probable es que no haya nada que hacer, ya que esos permisos de prospecciones no son dados directamente a Repsol por el estado español, sino que éste intermedia entre Marruecos y la compañía, a no ser que el Estado Español, bajo algún subterfugio “legal”, lo haga a espaldas de Marruecos, ya que si las informaciones son correctas son a unos 60 kilómetros de nuestras costas (a más de 12 millas ). Y digo que probablemente no podemos hacer nada, porque hasta ahora el pueblo canario sigue engañado con respecto a nuestras aguas jurisdiccionales (realmente mientras sigamos siendo una colonia serán aguas españolas), sólo 12 millas y espacios marítimos entre islas que no son propios y que pertenecen a Marruecos por ser Canarias colonia de España. Así que la salida a tantos males vuelve a ser la independencia y no un poco más de  autogobierno; la soberanía es la solución ya que ésta le dará voz real al pueblo canario, no sólo para mejorar sus condiciones de desarrollo en lo económico y social, sino para decidir hacer las prospecciones o decir no a ellas, pero, en cualquier caso, el petróleo debería ser nuestro y no de los que mandan a dos mil kilómetros, allá en Madrid.

 

   Si algo me enseña el pueblo colombiano, aún con sus graves problemas, “es que antes estábamos peor”, ciertamente tienen un problema agudizado de pobreza en determinados puntos de su territorio, conflicto principal desde mi perspectiva, unido a los grupos armados de las FARC, ELN, etc., pero todos estas adversidades en un país tan rico las pueden solucionar en una mesa de negociaciones y sólo ellos pueden tener decisión en este terrible conflicto que parece estar en vías de llegar a una solución pacífica, así lo espero y lo deseo; su constitución política basada en la república y no en una monarquía parasitaria le garantiza un futuro de derecho social y solidario, de verdadera justicia representativa emanada del pueblo.

 

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Monumento y placa conmemorativa de la batalla de San Juanito el 28 de septiembre de 1819

 Plaza de Santa Bárbara o Parque de la Victoria, en Buga

 

   La soberanía de Colombia deberá poner en evidencia al neocolonialismo que actualmente intenta atrasar al país, junto con parte de la oligarquía que vende a la patria por migajas, curiosamente siempre en nombre del desarrollo y el progreso; un ejemplo de dichos intereses capitalistas foráneos son la propia empresa española Endesa con la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo, según los noticieros del país, con una inversión de más de 900 millones de dólares, todo a marchas forzadas para desarrollar un desastre irracional, ya que se desviará el cauce del río grande de La Magdalena, inundando a su vez a seis poblaciones del departamento del Huila. El “beneficio” ventajoso para el país será una regalía (pago al estado) de 750 millones de pesos anuales (¿adivinan quién lo pagará?). Sí, efectivamente los usuarios verán incrementadas sus facturas por los servicios de energía, pero pocos pueden alzar la voz para explicar que la zona genera 15.000 millones anuales, o que habrá que reubicar a más del 26% de la población o que 78 áreas de interés arqueológico (prehispánicas) desaparecerán a causa de este desastre. A día de hoy, las manifestaciones son acalladas por los antidisturbios. (por supuesto estas noticias no aparecen en el apartado internacional de ningún noticiero español).

 

   Curiosamente, Colombia en su constitución política y concretamente en su artículo 13; dice que el Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica (como es el caso), física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta  y sancionará los abusos o maltratos que con ellas se sometan. Espero que reflexionen sobre este auténtico abuso del capital español.

 

   Ciertamente, el aspecto positivo y dentro de su constitución, artículo 9, habla del respeto a la autodeterminación de los pueblos, algo que no aparece en la constitución española aunque hipócritamente si lo firma internacionalmente dentro del marco de las Naciones Unidas ¿en qué quedamos?

 

   Lo importante, y lo señalo de nuevo, “es que antes estábamos peor”, por eso los colombianos si recuerdan y estudian su historia, y lo plasman no sólo en sus libros de texto sino en sus calles, parques y plazas; un ejemplo de lo que digo lo gocé en Buga, concretamente en la plaza de Santa Bárbara o Parque de la Victoria, siendo inaugurada en el centenario de la independencia (20 de julio de 1910)  para conmemorar la batalla de San Juanito el 28 de septiembre de 1819, donde las fuerzas realistas españolas enviadas a sofocar la rebelión de los pueblos del Valle del Cauca, mordieron el polvo bajo las tropas libertadoras (muchos campesinos) del General Joaquín de Ricaurte y Torrijos.

 

   ¡Ánimo! a todos los patriotas canarios y colombianos que luchan contra el colonialismo o neocolonialismo español. Y suerte en todas las duras luchas contra el capitalismo devastador y expoliador.

 

Fotos:

1 aparece el monumento de prácticamente 10 metros

2 la placa de reconocimiento a los vencedores de las huestes españolas

3 franqueándome de izquierda a derecha los patriotas colombianos Adrián y Edisón.

 

* Pedro J. Brissón -  Presidente de la asociación sociocultural Faita.

Buenaventura – Colombia 25/03/2012  

 

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