¿Qué es lo peor que le puedes decir a un canario?

 

«» Jorge Dorta

 

 

He tardado en darme cuenta, pero más vale tarde que nunca. Desde que volví de Suiza he sufrido un camino de tuneras y había ciertas actitudes que no lograba entender, hasta que recientemente he visto la luz. 

 

La primera experiencia fue darle la oportunidad a mi hermano de hacer una sociedad conmigo. Le ofrecí una participación liberada del 20% y la oportunidad de comprar hasta el 50% más adelante, ya que yo ponía todo el dinero, la cartera de clientes y todas las oportunidades de negocio. Una oferta que cualquiera con dos dedos de frente calificaría de generosa pero que él se lo tomó como un insulto, imagino que porque no le ofrecí ir a medias desde el principio (sino que se lo ganase).

 

También tengo una pequeña empresa en Suiza de gestión de patrimonios, es decir, licencia financiera para constituir vehículos de inversión colectiva y la posibilidad de ampliar la licencia y convertirla en un banco "canario". La capacidad de agrupar ahorro e inversión es el primer paso para lograr una estructura de sostenimiento y de financiación. Cualquier movimiento de liberación nacional me estaría besando el culo por ello, sin embargo aquí me han escupido a la cara y han hecho todo lo posible para hundirme. Imagino que lo que esperaban era un tipo en un helicóptero soltándole billetes para que ellos pudieran seguir haciendo lo mismo con los mismos resultados de siempre, eso si, algo más cómodos. En Canarias no hay revolucionarios sino mimosos.

 

También creé una asociación sociopolítica. La creé con una estructura participativa, al modelo del PNV vasco. Un instrumento que permitiese organizarse social y políticamente con la garantía, por la propia estructura interna, de que siempre funcionaria de manera democrática, es decir que el poder siempre volvería a las bases para asegurar la democracia interna. Pasamos un par de años desarrollando los estatutos y diseñando la estructura para adaptarla a nuestra realidad y nuestras necesidades. Además cree un vació de liderazgo, es decir "no lideré" para dar espacio a que las iniciativas surgieran desde abajo hacia arriba, para que una nueva cultura de iniciativa personal pudiera surgir.


Montar una estructura para renunciar al control y no aprovecharse de ella no es común ni corriente en Canarias... Me tildaron de "autócrata", de "aprendiz de todo y maestro de nada", de "traidor" y de no se cuantas lindezas más.

 

Me han difamado, calumniado y no se cuantas cosas más. Que si soy esto, que si soy aquello. Hay gente ofendidísima conmigo que me han retirado la palabra desde hace años. Otro que rehúye a sentarse a discutir lo ocurrido conmigo, de lo cual es en gran parte responsable por enquistar una situación dinamitando las vías de comunicación, porque dicho conflicto le "incomoda"..., y mira que le he dado espacio y tiempo para hacerlo..., pero prefiere estar en "plan happy" que el tema, por lo visto, no va con el.

 

Por otro lado un proyecto de crear un medio de comunicación fue dinamitado por los propios accionistas, pero claro, la "culpa" fue mía. Al final uno termina pensando ¿estoy en un manicomio o el loco soy yo?

 

Finalmente hace unos días tuve una pequeña discusión con una persona a la que aprecio a raíz de una foto que colgué en un grupo de WhatsApp. La reacción de esa persona a la foto fue intentar convencerme de lo malo que era el sistema sobre el individuo, lo mala que eran las élites, lo oprimido que estaba el pueblo y la necesidad de usar el sentido crítico…, como si yo no hubiera escrito ampliamente sobre esas cosas en mi libro Canarias con Futuro -publicado hace ya más de seis años-  y en los casi 800 artículos que llevo publicado en mi blog.

 

No era la primera vez que tenía una discusión con este amigo, y mis desencuentros con el casi siempre han girado sobre el mismo tema..., y por fin lo entendí..., por fin entendí el denominador común de todas estas experiencias.

El denominador común de todas estas "experiencias frustrantes" es que no les resolví el problema sino que les ofrecí el instrumento para resolverlo asumiendo su propia responsabilidad. Por tanto lo peor que le puedes decir a un canario es "asume tu propia responsabilidad" porque lo sacas de la autocompasión, lo obligas a abandonar la comodidad del victimismo y/o la comodidad de la autoindulgencia y lo obligas a enfrentarse a la realidad de "hacer" en lugar de protestar. Gene Sharp, el teórico de las revoluciones no violentas, dice en uno de sus libros que lo primero que tiene que decidir un pueblo es si quiere simplemente protestar o si quiere realmente cambiar las cosas.

 

El canario no quiere salvarse, quiere ser salvado. No quiere que le enseñes a pescar, quiere que le des el pescado. No quiere que le den una oportunidad, quiere que se lo den hecho. El canario no quiere construir una base de sostenimiento ni la posibilidad de financiarse..., lo que quiere es que lo financien. No quiere hacer una empresa para competir, quiere que lo subvencionen. Los privilegios le parecen una injusticia pero está en contra de la meritocracia.

 

El canario, en una asociación política, no quiere desarrollar sus iniciativas, quiere que le digan lo que tiene que hacer,.., y cuando se lo dices te responde "aquí todos somos iguales, eh..., tu a mi no me mandas"..., el "tu a mi no me dices lo que tengo que hacer" es el culmen del narcisismo. 

 

 El canario no quiere ganar su libertad, quiere que se la regale la ONU en helicóptero porque él lo vale como el champú. Por todo ello lo peor que le puedes decir a un canario es "asume tu propia responsabilidad". Ser libre da miedo porque ser responsable da miedo. Muchísimo miedo. Nos aterroriza y nos provoca ansiedad y culpa, porque significa no sólo reconocer nuestros errores sino reconocerlos delante de los demás. Por eso, lo que solemos hacer es renunciar a nuestra responsabilidad, aunque en el proceso también perdamos nuestra libertad.


Hay dos maneras de renunciar a tu responsabilidad (y por lo tanto a tu libertad). La primera es entregándosela a otros. Como a ti te resulta una carga muy pesada, se la pasas a otro para que la lleve él. Obviamente esto no es gratis. Al ceder tu responsabilidad también cedes el control sobre una parte de tu vida. Cuando dices que el gobierno es el que tiene que resolver los problemas en lugar de aceptar tu responsabilidad como ciudadano, generas un gobierno fuerte y una sociedad civil débil..., y luego te quejas del gobierno y de la sociedad.

 

La segunda manera de renunciar a tu responsabilidad es echándole la culpa de todo lo negativo a factores externos como la suerte, la política o la economía. Por ejemplo, diciendo que la causa de todos tus problemas es que “los políticos son unos inútiles y estamos en crisis” o que “naciste en una familia pobre con pocas oportunidades”.

 

Cuando entregas tu responsabilidad a factores externos pasas a estar a merced de ellos, y si quieres que tu situación cambie lo único que puedes hacer es esperar: esperar a que tengas un golpe de suerte y te toque la lotería, esperar a que el consejo de ministros apruebe una ley, esperar a que el banco europeo suba los tipos de interés o que la ONU venga a regalarte la independencia. Renuncias por completo a tu libertad y a tu capacidad de acción. Te conviertes en sujeto pasivo.

 

Entonces, lo peor que le puedes decir a un canario es "asume tu propia responsabilidad" porque eso significa enfrentarse a su entorno y a si mismo…, y eso lo acojona y le hace sentirse impotente porque no confía en si mismo. Pasar a la acción es enfrentar la realidad, y para enfrentar la realidad tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos…, y ya decía Carl Jung que la gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin de evitar enfrentar su propia alma. 

 

También decía Jung que “aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica a que los reproduzca tantas veces como sea necesario para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido”. Por tanto no es de extrañar que en Canarias sigamos presa de los mismos errores una y otra vez.


Confucio también decía que hay tres caminos para alcanzar el conocimiento; el camino de la reflexión que es el más noble, el camino de la imitación que es el más fa

Fácil, y el camino del sufrimiento que es el más duro…, el problema es que algunos ni aún sufriendo aprenden..., y así llevamos 600 años.

 

Lo peor que le puedes decir a un canario es "asume tu propia responsabilidad" porque lo haces enfrentarse a sus miedos y barreras emocionales..., su miedo a la traición que hace que no se fíe de nada ni de nadie, ni tan siquiera de si mismo, a sus complejos de inferioridad y de dependencia, al miedo a ser rechazado, el miedo al fracaso.

 

Lo haces enfrentarse a la necesidad de "organizarse" es decir, asumir una estructura, un orden, una disciplina…, lo cual despierta su problema con la autoridad..., porque los canarios no es que amén la libertad, todo lo contrario, lo que tienen es un problema con la autoridad que es muy distinto. 

 

El problema con la autoridad es un problema claramente aprendido que tiene su origen en un sistema de conducta y socialización autócrata. Por ejemplo en la escuela española te enseñan tradicionalmente a obedecer y no a cuestionar, con lo cual tienen al autócrata metido dentro porque es así como piensan (aunque no sean conscientes de ello). Por eso lo proyectan en los demás.

 

El problema con la autoridad suele responder a una inseguridad galopante, a un déficit de autoestima y de autoconcepto en donde la autoridad del otro se vive como una humillación propia y se reacciona. Además en muchos casos, se le une también el miedo a ser traicionado.

 

El canario no ama la libertad, más bien la teme, porque libertad y responsabilidad van unidas. Una no puede darse sin la otra. El canario lo que tiene es un problema con la autoridad y un miedo atroz a asumir su responsabilidad.

Pero no hay libertad sin responsabilidad. No hay cambio de sistema sin cambio personal individual. En realidad todo poder no es ejercido sino consentido, pero entender esto significa asumir nuestra propia responsabilidad, y todavía no estamos ahí.

He tardado en darme cuenta, lo reconozco, pero más vale tarde que nunca.

 

Fuente: menceymacro.blogspot.com