El negrito de la montaña

(nombre que dan los saharauis al eco)

 

Salah Larosi

 

El domingo 4 de marzo aparece un penoso artículo de don Ramón Moreno Castilla en el periódico EL DÍA titulado "El santuario polisario"[1]. Penoso porque la persona que lo ha escrito no se ha molestado en disimularlo para que difiera mínimamente de la última versión de la propaganda marroquí publicada el 16 de febrero en el digital "Hesspres". Aunque su propio artículo lo deja claramente en evidencia, trataré de ahondar un poco para aclarar algunos errores, bien pagados, quiero decir bien intencionados.

Por un lado, nos volvemos a encontrar con la falsa propaganda de un supuesto documento de la Secretaría General de la RASD, según el cual diecinueve activistas saharauis pro derechos humanos son designados miembros del Secretariado General en su último congreso. Esta práctica marroquí, ya ajada, pretende relacionar a los activistas de derechos con la política para restar credibilidad a su labor humanitaria.

En su día, tales falsedades fueron desmentidas en los diarios independientes "Futuro Sahara" y "Cahiers du Sahara" y en el diario oficial "Sahara Press Service", con imágenes comparativas entre documentos oficiales de la RASD y el supuesto documento difundido en el citado periódico marroquí. La comparación revela claramente la falsedad de la firma y el cuño, además de las correcciones de errores en algunos nombres de los activistas, pues la seguridad marroquí cometió errores que los saharauis no pueden cometer, como en el caso del famoso preso político Sidi Mohamed Daddach, a quien la lista marroquí lo llama Ahmed Daddach, ya que es un nombre no conocido en Marruecos.

Otra mentira marroquí que repite el Sr. Moreno es que al ministro de Exteriores saharaui se le conoce, según él mismo y las declaraciones oficiales marroquíes, con el nombre de Franco, por haber sido torturador de presos en el Polisario. Para su conocimiento y el de sus amigos, ese alias lo llevaba Ould Salek antes de que existiera incluso el Polisario, con lo cual su teoría no sirve de ejemplo, ya que no tiene otro fundamento que la tergiversación de la historia de ese pueblo herido.

Y otra manipulación típica es cuando el Sr. Moreno en su artículo hace de "negrito de la montaña" al referirse a las falacias marroquíes de que la mayoría de los miembros de la cúpula del Polisario son de Tarfaya, Goulemin o Tantan. Sepa usted que de Tarfaya no hay ningún miembro, pero sí de Tantan y de Goulemin, ya que estos territorios fueron saharauis hasta 1912 el primero y 1958 el otro, y sus habitantes actuales son saharauis.

Al igual que El Majzen, usted, señor Moreno, niega la existencia del pueblo saharaui y se hace eco de que el Frente Polisario es un invento de Argelia para tener una salida al Atlántico.

Señor Moreno, aún le digo más: en tiempos de la guerra, los marroquíes divulgaban que guerreaban en el Sahara contra iraníes, vietnamitas, argelinos y cubanos, pero nunca contra los "inexistentes saharauis", llegando incluso a verbalizar que los misiles que derribaban sus aviones no podían ser manejados por beduinos del desierto.

Por otra parte, debe saber que tanto Carmelo Ramírez como Conchi Reyes, Inés Miranda y miles de periodistas, cineastas, cantantes, concejales, alcaldes, parlamentarios, estudiantes, profesores, articulistas nobles -y no se dé por aludido-, etc., apoyan a las causas justas, las que usted llama causas perdidas, de manera voluntaria y altruista; no como otras personas, que se venden por migajas del comedor de la miseria, del agresor, del tirano, aquellos a los que no les importa que la escalera que les eleva hacia la gloria sea de calaveras humanas; eso se llama, señor Moreno, sencilla y llanamente, vileza.

¿No es poca memoria, señor Moreno, pretender criticar que los saharauis consideran las Islas Canarias su santuario mientras que el Sahara fue durante un siglo para los canarios su propia casa en tiempos de vacas flacas? Y lo volverá a ser. ¿Es malo que los saharauis vengan a buscar apoyo en casa de sus hermanos canarios, hermanos de verdad, y no como esa ficticia unión canaria-marroquí sin base histórica ni cultural que pretende inventar?

¿De qué normativa internacional habla usted, señor Moreno, cuando escribe que los saharauis no pueden celebrar su 36 aniversario en su Tifariti liberado, mientras que apoya que los marroquíes campen a sus anchas en el resto del Sahara? Esa normativa a la que se refiere no figura en ningún documento de la ONU, y la propia MINURSO asistió a dichos festejos.

¿Cómo posee usted tan poca entereza humana como para defender sin argumentos y sin base histórica ni política la tesis expansionista marroquí que algún día le engullirá? ¿Cómo puede usted ver estos argumentos solamente desde el punto de vista de un Estado medieval que obligó a cientos de miles de personas a ser exiliadas de su tierra? ¿No sería más lógico que usted cada mañana salude a los saharauis por no dejarle tiempo a esa máquina alauí para mirarle a usted como otro bocado?

En definitiva, parece que el artículo llegó en un sobre, acompañado de otro sobre desde Rabat o desde el Consulado de Las Palmas, para que su publicación coincidiera con la manifestación que se hizo en Tenerife, el 3 de marzo, reivindicando justicia para los presos saharauis sometidos a juicios militares arbitrarios por el Majzen.

Señor, todo el mundo (y también usted) sabe que Marruecos impulsa sus sueños expansionistas para tener a su pueblo ocupado en "un tema nacional" y así no poder mirar a la problemática interior del país. Usted sabe que también Canarias está incluida en esa pesadilla expansionista.

Señor Moreno, cuando el buitre surca los cielos ninguna rapaz se atreve a molestarle, pero cuando cae o se le rompe un ala, se le acercan todos los animales carroñeros y los diminutos insectos se apresuran para arrancarle un bocado al señor de los cielos. Eso es lo que le está pasando al pueblo saharaui debido al alto el fuego sin condiciones y esas negociaciones que no van a ninguna parte. Pero tenga usted la certeza de que no mueren y de que volverán a surcar los cielos gracias a su inagotable aguante y al apoyo de los hombres y las mujeres nobles que por fortuna existen en este mundo, y por tanto la caravana seguirá caminando y los perros ladrando.

[1] El santuario Polisario