Movilizaciones sociales o movilizaciones nacionales

 

Ancor Jorge Dorta *

 

Viendo la actuación del Partido Popular últimamente la mayoría de la gente se pregunta como pueden ser tan torpes. Pero uno de los mayores errores que uno puede cometer es subestimar al "enemigo". 

 

Lo poquito que se de política me ha enseñado que hasta el rabo todo es cochino, es decir que en política se aprovecha todo. Así que en vista a las provocaciones del Gobierno del Partido Popular uno no tiene más remedio que preguntarse ¿no lo estarán haciendo a posta? ¿podría aprovecharse el PP de las movilizaciones aunque teóricamente vayan en su contra? 

 

Pensando, pensando y planteando escenarios uno se da cuenta que la respuesta a esta última pregunta es "SÍ". Para entenderlo hay que comprender que España está en la Unión Europea que es quien le limita el déficit público.

 

En la medida de que las movilizaciones permitan al PP renegociar el techo de deuda y de déficit público con Europa, el PP puede sacar tajada de las movilizaciones sociales. Renegociar el techo de deuda y el recorte del gasto público permitirá al PP apuntarse el tanto, suavizar el ajuste  y posponer reformas al tiempo que podrá mantener pesebres públicos. Los sindicatos, en el fondo, también viven del presupuesto y les interesa la jugada.

 

La movilización debe ser por tanto lo suficientemente fuerte como para poder influir en Europa, pero no lo suficientemente fuerte como para amenazar el sistema. Al PP le interesan las movilizaciones siempre que no se salgan de madre, siempre que las pueda controlar. Es por ello que el Gobierno ha anunciado que quiere endurecer el actual delito de desobediencia contra la autoridad. Revueltas si, pero dentro de un orden.

 

¿Que tipo de revuelta supondría una amenaza para el sistema? pues el tipo de revoluciones que se dieron en Europa del Este o la pasada primavera en el Norte de África. Es decir manifestaciones que unan a todo el pueblo por encima de ideologías en la demanda de una mayor transparencia, una mayor gobernanza y en reformas democráticas reales. 

 

Para evitar este tipo de movimiento el poder, tratará de intoxicar ideológicamente de forma que un movimiento del 100% (toda la sociedad contra el sistema) se transforme en un movimiento de 50-50 (izquierda-derecha) en donde los factores ideológicos pesen más que los factores nacionales o estructurales.

 

Con respecto a las movilizaciones contra el petróleo pasa exactamente lo mismo. El argumento ecológico es un argumento emocional que cala hondo en un sector de la sociedad. Pero hay otro sector que ve en el petróleo una oportunidad de un trabajo o un beneficio y puede estar a favor de las prospecciones porque esta desinformado. Tratar de reducir o ignorar el componente soberanista es un grave error estratégico y táctico.

 

Es precisamente ese factor soberanista el que puede hacer el riesgo político y el precio económico a pagar por España prohibitivamente alto. Es precisamente ese factor soberanista el que puede bloquear los intentos de corrupción y manipulación política.

 

El argumento peligroso en este caso es el argumento soberanista, porque si se le explica al pueblo el expolio que están intentando cometer puedes ganarte tanto a quien tiene conciencia medioambiental como al que no la tiene y puedes hacer que el proceso se desborde y amenace realmente al caciquismo y al estatus quo que hay en Canarias. 

 

Un estatus quo que solo podrás romper si generas un juego mayoritario por encima de ideologías como ocurrió en la primavera pasada en el Norte de África. El ecologismo por si solo, aunque ha demostrado su poder para movilizar a la gente contra objetivos concretos, carece del potencial social para generar un cambio social transformador. El Puerto de Granadilla o el descatálogo de especies son ejemplos de como se puede generar un amplio apoyo social pero no lo suficiente como para cambiar las reglas de juego de la sociedad como en la revoluciones del norte de África.

 

Para entender como funcionan el tipo de procesos transformadores sociales que se dieron la primavera pasada en Túnez o Egipto, o incluso anteriormente en Serbia o Georgia, lo mejor es leer el libro de Gene Sharp, "de la dictadura a la democracia" que se puede descargar gratuitamente aquí

 

En dicho libro se dice que la causa principal que explica la existencia de las dictaduras es la distribución interna del poder que existe en el país. La población y la sociedad son demasiado débiles como para causarle un problema a la dictadura. La riqueza y el poder están concentrados en muy pocas manos. En Canarias concretamente el 80% de la riqueza esta concentrada en el 0,2% de las manos.

 

Un golpe de efecto, una sustitución de una cúpula del partido por otro no arregla nada porque deja intacta la distribución negativa del poder entre la población y la élite en control del gobierno y sus fuerzas armadas. Por tanto se hace necesaria una revolución no violenta.


Si no entendemos que tenemos que generar un movimiento ciudadano por encima de ideologías de izquierdas o derechas, de ecologismo o no ecologismo no habremos entendido nada. 

 

En Canarias llevamos tropezando 40 años en la misma piedra. La incapacidad política es absoluta y lo peor es que los jóvenes salen de la misma escuela ideológica que los dinosaurios. Son jóvenes pero están obsoletos.

 

 

Fuente: menceymacro.blogspot.com

 

* Director de Mencey Capital

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