De abundantes lluvias y de irresponsabilidades políticas

 

 

Por René Acosta *

 

 

Este año, contra todo pronóstico, y en particular los de nuestras gentes, verdaderos sabios, apreciados meteorólogos autodidactas que predicen el tiempo por medio de las cabañuelas[1], mediante las cuales preveían un invierno seco con escasas y esporádicas lluvias, está resultando sin embargo y al menos durante esta primera quincena de noviembre, muy lluvioso, con temporales que nos recuerdan los de antaño, con barrancos corriendo, que si no a tope, con bastante caudal y durante varios días; con barranqueras que recuperan antiguos cauces hoy invadidos por urbanizaciones y carreteras, así como preciosas cascadas que alegran la vista y reconfortan nuestro espíritu. Y, lo que es más importante, que ahorran horas y horas de riego, por cierto, a un precio abusivo, para enriquecimiento de los sempiternos aguamangntes; lluvias que llenan a rebozar nuestras escasas represas. Sin embargo da verdadera pena y produce indignación ver como el agua sigue corriendo por el barranco de Las Angustias y perdiéndose en el mar, ganándose, con toda propiedad, el  sobrenombre de Río de Taburiente.

 

¿Qué clase de políticos tenemos  -y da igual del partido que sean- que no dan ‘palo al agua’, y no se ponen a la labor de gestionar la construcción de represas que recojan el agua de lluvia en las vertientes adecuadas, en lugar de gastarse los dineros públicos en obras de, cuanto menos, dudosa utilidad; obras que, para más recochineo, se quedan en su mayor parte a medias con una sangría de aumentos de costes añadidos respecto al presupuesto inicial licitado, que parece no tener fin.

 

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Una señora de Amagar comentaba al respecto como durante 14 horas el agua de las galerías y de los nacientes se bota agua al barranco; empiezan más o menos a las 7 de la tarde hasta las 9 de la mañana del día siguiente, ¿cuánta agua se vota en estas horas?

 

Es lamentable que el agricultor y resto de gente de la isla no se manifiesten protestando por la inoperancia de los políticos. Quizás si hubiera un mayor apoyo ciudadano las cosas irían mejor, pero parece que, con la dejadez que hay, lo quieren todo resuelto.

 

Nos queda la esperanza de que la juventud inteligente vaya cambiando esta situación. Y Dios quiera que así sea, porque una isla manejada por cuatro caciques se quedará  atrasada y con un futuro que nos llevará, como ya está sucediendo a ojos vista, a la miseria y la ruina. Tal es así que hasta las hormigas se están echando al agua huyendo de no se sabe qué, como, según noticias de prensa, está ocurriendo en la vecina isla de Tenerife. ¡Por algo será! La prodigiosa naturaleza nos da constantemente lecciones que los hombres en su soberbia desdeñan…, y no digo hombres y mujeres, como está al uso, porque en esta cuestión las mujeres, en su mayoría, están más identificadas con la madre naturaleza. Quizás por el mismo hecho de ser madres y dadoras de vida…

 

[1] Predicción del tiempo mediante las cabañuelas

* Reportero del periódico digital El Canario

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