La propaganda militar y la democracia

«» Juan García Luján *

Ocurrió este sábado [3/junio/2017] por la mañana en el Parque Santa Catalina. El ejército español tiene ocupada una de las principales zonas turísticas de la ciudad con toda la maquinaria de guerra. Un viejo legionario de pelo canoso, de unos setenta años, cuenta sus batallas a un grupo de amigos. Algunos padres y madres pasean con sus hijos, los soldados invitan a los chiquillos a subir a los cañones. No se trata precisamente de una exitosa convocatoria teniendo en cuenta que hay más militares que público, y se ve que muchos de los niños que suben a los carros de combate son familiares de los militares.

En el escenario aparecen unos actores y actrices que no estaban previstos. Gente del Movimiento de Objeción de Conciencia, antimilitaristas y de colectivos feministas se plantan en medio de los cañones, se llenan el cuerpo de pintura roja para representar la sangre derramada en las guerras y las invasiones y gritan “la guerra empieza aquí. Es Guernica, Alepo, Bagdad, tu padre, tu abuela, Londres, tu hermana, queremos paz, La guerra comienza aquí, parémosla aquí”.

Los militares ponen cara de sorpresa y empiezan a acercarse a los activistas. Uno de ellos llama a la policía. A los pocos minutos llegan dos policías, uno se acerca a uno de los manifestantes mientras el otro permanece detrás con un fusil en la mano. Le pide al manifestante que se identifique mientras le dice: “tienes que acabar esto en dos minutos, si no te vas tú y ellos en dos minutos los llevo a todos a la furgoneta y vamos a comisaría.”. El activista le explica que es una acción pacífica, que tardarán unos minutos y que se piensan marchar. El policía sube el tono y le replica: “Te doy dos minutos, no sé si has estado alguna vez en una furgoneta, pero si pasan dos minutos me los llevo a todos”.

Periodistas de dos televisiones y periódicos son testigos de toda la acción, sin duda un factor que influyó para que los policías guardaran las formas. De hecho algunos militares comentaban “mejor dejarlos que terminen, y se vayan, así hacen menos ruido”. Los activistas finalizan la acción, y la policía les pide que salgan del parque y les solicita los carnés de identidad. Un periodista que hacía fotografías del acto con su teléfono pregunta a sus compañeros si quieren declaraciones de los pacifistas, le responden que sí. El periodista se acerca a los activistas y les dice que quieren que hagan declaraciones. La policía le dice a los periodistas que “mientras estén siendo identificados no pueden hacer declaraciones.” Una periodista dice que se tiene que ir. Al final los activistas y el periodista (que además del DNI enseñó su carné de periodista) fueron retenidos durante media hora. Todos fichados, seguramente les llegará una multa o quizás acaben en los juzgados.

La Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias ha denunciado esta tarde en un comunicado que “a pesar de las restricciones de la Ley Mordaza aprobada por el Gobierno del PP, realizar fotografías en una manifestación en la calle, y que en esas fotografías salgan los policías no es ningún delito. De hecho, durante la acción había otros periodistas haciendo fotografías y dos cámaras de televisión grabando. La policía identificó a un periodista en concreto, justo cuando estaba simplemente ayudando a sus compañeros a comunicarse con los activistas, un acto que forma parte del ejercicio del derecho a la información”.

Hace unos días aviones militares volaban a baja altura en Las Palmas de Gran Canaria, la gente que desconocía lo que pasaba tuvo miedo, me consta que en algunos colegios se asustaron los niños y el director tuvo que llamar para preguntar qué ocurría. Mucha gente llamó a la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, que en su cuenta de Twitter puso: “ante las llamadas recibidas en el 092 por vuelos a baja altura por militares, se trata de maniobras de ensayo. ¡Pueden seguir tranquilos!”. Si los ruidos los llega a hacer un vecino, seguro que se le planta la policía en su casa. Pero este es el nivel de democracia que tenemos en Canarias, la propaganda militar del ejército español es sagrada, el derecho a manifestarse y a la información no.

* Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco. Diploma de Estudios Avanzados en la Facultad de Sociología de la Universidad de La Laguna. Editor del blog http://www.somosnadie.com. Autor del libro: "De un tiempo, de un país" (Ediciones Tamaimos, 2015).En la actualidad presenta y dirige el informativo “La Ventana de Canarias” que se emite de lunes a viernes en la red de emisoras de la cadena SER en Canarias. Es columnista en el periódico La Provincia Diario de Las Palmas, publica un artículo todos los miércoles en su edición de papel y digital. Desde el año 2008 hasta enero de 2012 fue colaborador del programa 59 segundos de Televisión Española. Ha sido jefe de informativos en Canal 28-Onda Cero Las Palmas, Director de informativos en Canal 6 Televisión, Radio Televisión Las Arenas, Editor de Informativos en Televisión Canaria. Desde 2007 hasta noviembre de 2011 fue director y presentador del magazine de actualidad “El Correíllo en Canarias Ahora Radio. Fue columnista diario del periódico canariasahora.es , del diario La Tribuna de Canarias y del periódico El Real de Las Palmas, la columna siempre tuvo el título génerico: Somos Nadie. Fue corresponsal en Gran Canaria de la revista Canarias Ilustrada y realizó entrevistas y reportajes para diferentes medios de comunicación de Euskadi. Actualmente pertenece al Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Santa Lucía.

Fuente: tamaimos.com/2017/06/03/la-propaganda-militar-y-la-democracia