ELECCIONES: ¿ADMINISTRATIVAS O POLÍTICAS?

 

Rafael Delgado Perera

 

[Las reformas que se necesitan en Canarias no vendrán a través de estas “urnas”, tienen que ser otras, las nuestras, ese es el reto y ese debe ser nuestro objetivo.]

 

En estas elecciones, como en todas las anteriores, desde que se implantaron en España esta peculiar “democracia” envueltas y revestidas de halagos infinitos, como “una transición democrática modélica” y exportable, sin cobrar royalties, hoy vemos que por amplios sectores de la población se está poniendo en solfa la misma, motivada al socaires de la crisis que azota a toda Europa y de su sistema capitalista de mercado y más en España por alcanzar el primer puesto en cuanto a la tasa de paro se refiere con una economía que se ha sustentado en el consumo de cemento.

 

En esta colonia, nada decir que no se sepa, que estamos en una situación de emergencia social, económica y de todo tipo, alcanzando niveles nunca vistos, con una clase política que se dilucida más en los juzgados que en el llamado “Parlamento Canario”.

 

En este contexto, se celebran de nuevo elecciones, donde se sabe de antemano quienes son los que van a salir, utilizando argumentos y propuestas falaces que en esta colonia son inalcanzables, si no se produce un cambio jurídico-político encaminado a la soberanía plena de este archipiélago africano.

 

El caso es que en estas tierras, estas elecciones se toman como si fuesen políticas, cuando en realidad son puramente administrativas, que, como ya he dicho, ya se saben de antemano quienes van a ser los “gestores” o “administradores” de los fondos que destina España, dentro de sus presupuestos del Estado Español, fondos europeos, etc., es decir son euros contados y políticos más que conocidos, que, como dice un amigo, siempre están alrededor del cacharro del millo, por lo que no hay más cera que la que arde.

 

Intervenir el independentismo canario en este tipo de juego, no hace sino legitimar unas elecciones y refuerza el sentido de la españolidad de las islas.

 

A estas alturas, y por mucho hincapié que se haga en los aspectos ideológicos o de partido, no tiene sentido el que se diga que la abstención activa y anticolonial, y de que la abstención como rechazo, que de alcanzarse un 50% o más, no tiene significado político, es sencillamente estrambótico.

 

Las reformas que se necesitan en Canarias no vendrán a través de estas “urnas”, tienen que ser otras, las nuestras, ese es el reto y ese debe ser nuestro objetivo.

 

Canarias, 20-05-2011